Por: Yohir Akerman

Un cuento de dos ciudades

Todas las comparaciones son odiosas, pero hay algunos paralelos que son inevitables. Así es este caso.

Las relaciones del expresidente de Panamá, Ricardo Martinelli, y su par colombiano, Álvaro Uribe Vélez, han sido siempre de cercanía y admiración mutua.
Ambos mandatarios gozaron de la más alta popularidad durante sus gobiernos. Sus administraciones se caracterizaron por ser cercanas al pueblo y ellos por ser líderes que dejarían legados para sus países. (Ver Martinelli, con la más alta aprobación en América)

Lo fueron.

Incluso encabezan partidos políticos con nombres similares: Uribe es el líder del Centro Democrático, mientras que Martinelli lo es de Cambio Democrático (CD).

Ahora bien, lejos de la Presidencia la historia ha sido algo diferente. Uribe se convirtió en el senador más importante del actual Congreso y se ha posicionado como el gran opositor del gobierno de Juan Manuel Santos, mientras que Martinelli, por su parte, va a cumplir un año desde que abandonó su país para protegerse y denunciar que es un perseguido político del actual Gobierno.

La razón: la Corte Suprema de Justicia de Panamá investiga al expresidente porque este aprobó interceptaciones ilegales de comunicaciones a más de 200 personas, entre ellos opositores, periodistas y empresarios, desde 2012 a mediados de 2014. (Ver Corte abre causa por "pinchazos")

En Panamá, no en Colombia.

Fuera del caso de los pinchazos (no chuzadas sino pinchazos), el expresidente Martinelli y varios de sus ministros, algunos de ellos en fuga en el exterior, enfrentan casos de supuesta corrupción, uno de ellos relacionado con una millonaria compra de insumos agropecuarios (no subsidios, sino irregularidades en la compra de los insumos).

Todo es una persecución política, aseguran los del CD. Es por eso que el expresidente Uribe ha expresado en varias ocasiones su apoyo y solidaridad con su par Martinelli, aunque algunos aseguran que así le toca. Cuando la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado, salió del país para escapar de la justicia colombiana por el escándalo de las chuzadas, se refugió en Panamá protegida por Martinelli. Qué coincidencia.

Martinelli también tiene sus Marías del Pilar. Varios funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad se han fugado del país huyendo de las investigaciones en su contra, y algunos han sido capturados en Colombia. Mientras tanto, el exsecretario privado de la Presidencia, Adolfo ‘Chichi’ De Obarrio, huyó a Estados Unidos escapándose también de la investigación por los pinchazos. (Ver Martinelli y De Obarrio participaron en compra de 'pinchadora')

Las semejanzas son aún más espeluznantes.

En Colombia hay casi 12 exfuncionarios de primer nivel de Uribe, fuera de la exdirectora del DAS, que están siendo investigados por la justicia por diferentes delitos, entre los cuales se encuentra el exsecretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno, el excomisionado para la paz Luis Carlos Restrepo y el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias. En Panamá hay nueve exministros de Martinelli enredados judicialmente que están siendo juzgados ante la Corte Suprema de Justicia de ese país. (Ver Ministros con medidas cautelares)

La solución de ambos expresidentes para sus problemas ha sido la misma: atacar la credibilidad de las Cortes y los entes de investigación y gritar, una y otra vez, que todo es una persecución política en contra de sus gobiernos. (Ver Martinelli asegura que sufre persecución política)

Y aunque puede ser así, la comparación entre los dos países, si bien odiosa, sirve para mostrar que ambos expresidentes siguen el mismo guion y similar estrategia de contraataque para defenderse de las acusaciones. Aunque, hasta el momento, al expresidente Uribe pareciera funcionarle mejor que a Martinelli, cualquier parecido entre Panamá y Colombia en esos casos, no es pura coincidencia.

@yohirakerman
 

 

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