Por: Luis Carlos Vélez

Un duro 2017 en materia económica

Por lo general, los presidentes y ministros de Hacienda les huyen a las perspectivas económicas negativas. Su trabajo, en gran medida, es ser entusiastas y llevar un mensaje de tranquilidad y certeza a los mercados y la población. Sin embargo, esa labor, particularmente este año que se viene, será muy difícil.

Tres factores nos llevan a pensar que el 2017 será un año muy complicado en términos económicos.

El primer factor lo marcan las tasas de interés en Estados Unidos. En la más reciente reunión de la Reserva Federal se anunció un alza en sus tipos de cambio; sin embargo, lo más importante de su comunicado es que dejó claro que los incrementos continuarán durante el próximo año. Esto golpea directamente a Colombia, ya que un escenario de tasas más altas en Estados Unidos supone un mayor atractivo para los inversionistas que prefieren invertir su dinero en la Unión Americana que en las economías emergentes como la nuestra, que denotan más riesgo.

El segundo factor es el precio internacional del petróleo. A pesar de que, en las últimas semanas, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) finalmente logró un acuerdo para cortar su producción e incrementar sus precios, los analistas del crudo coinciden en que se trata de un espejismo. Estados Unidos ha logrado la independencia energética que tanto aspiraba y la demanda internacional de petróleo inevitablemente menguará en un escenario de desaceleración internacional y avances tecnológicos que matarán la adición al crudo.

En un tercer punto está la apreciación del dólar. La semana pasada la divisa estadounidense logró su mejor registro en 14 años. Un fenómeno que está directamente vinculado con el anuncio de alzas de tasas de interés y las expectativas de un incremento en el gasto durante la administración Trump. Un dólar más caro hace mucho más difícil las importaciones hacia Colombia y encarece la deuda nacional, lo que aprieta mucho más el presupuesto local.

El 2017 será un año complejo a nivel internacional, restringido en las finanzas nacionales y sin el salvavidas petrolero. Todo esto con la necesidad de mostrarnos más competitivos que el resto del vecindario para no desaparecer del mapa de la inversión internacional.

Las cosas no pintan bien y se verán peor bajo la lente de la pelea política interna en la que ni el papa puede mediar y que tiene como único objetivo el poder, sin importar que siga la guerra o se tenga que sepultar la economía.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Carlos Vélez

Más allá de Petro y el fiscal

La división y los medios

Presidente y medio

No a la reforma… por ahora

La tormenta en camino