Por: Felipe Zuleta Lleras

Un ministro en apuros

Conocí a David Luna hace unos años, cuando era una prometedora figura de la política en Bogotá.

No sé bien en qué momento resultó ministro de las TIC, un sector que él no conocía y cuya cartera heredó de su antecesor, el mañoso Diego Molano Vega. Ese Ministerio estaba lleno de telarañas cuando Luna se posesionó; ahora tiene más líos y más graves, y este chirriado funcionario parece no darse cuenta.

Para empezar, el Ministerio de las TIC ya no nada en la abundancia. Debido a la crisis fiscal más severa de los últimos años, se secaron los ríos de leche y miel que rodaban por el Murillo Toro y que le sirvieron al anterior ministro, Molano, para repartir tabletas y posar de rey mundial del emprendimiento digital.

En medio del apretón económico que padecemos, resulta escandaloso el contrato que me encontré en una de mis noches de desvelo leyendo la página web de contratación estatal. Hace unas pocas semanas el Ministerio de las TIC, sin mediar ningún proceso de selección objetiva, celebró un contrato de más de $20.000 millones con la Corporación de Alta Tecnología para la Defensa y Emprendimiento TIC. Lo primero que llama la atención es que esa corporación es “una entidad descentralizada indirecta pública de derecho privado y sin ánimo de lucro” y la misión anunciada en su página web es la de “disminuir la brecha tecnológica del país en la industria del sector defensa”.

No tengo nada en contra del emprendimiento digital, pero ¿de qué se trata? ¿El Ministerio de las TIC financiando la ciberguerra? Según el mencionado contrato, esa corporación, a cambio de una jugosa tajada de más de $1.000 millones, se encargará de repartir recursos a través de otras entidades para que cada una de ellas a su vez reparta y reparta dinero a diversos equipos de emprendedores. ¿Quién controla a los beneficiarios de esas prebendas? Todo aparenta ser una “tugurización” del emprendimiento digital en la que puede resultar desperdiciado muchísimo dinero público.

Me niego a pensar que ese sea un mecanismo que le vendieron al ministro Luna para hacerle creer que él también —como su antecesor, Molano— pasará a la historia como un mecenas del mundo digital, otra vez con la plata que pertenece a todos los colombianos.

El ministro David ya tiene demasiados problemas encima. Sería sensato que revisara la conveniencia de ejecutar tal contrato. Pero tal vez no tenga tiempo… al menos no esta semana que entra. Animado por el coro de áulicos interesados, Luna, a pesar de serios cuestionamientos, denuncias penales y preocupantes decisiones del Consejo de Estado, está decidido a entregarles el próximo miércoles a unos particulares el canal público de televisión.

Valdría la pena que el ministro Luna desempolvara los apuntes de las clases de derecho que con tanto brillo atendió en su prestigiosa universidad.

Notícula: Recuerdo a mis amables lectores que trabajo para Blu Radio y Caracol Televisión, empresas que tienen que ver con el Ministerio de las TIC.

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