Por: Claudia Morales

Un nuevo orden mundial

Ganó Donald Trump, las calles de las ciudades en Estados Unidos se llenan de gente protestando —ya para qué—, los medios —grandes perdedores— nos recuerdan las declaraciones alarmantes que el rubio dio a lo largo de su campaña, y es cierto que nos tomará un tiempo salir del estupor que ha causado ese triunfo electoral.

Lo que más me inquieta es imaginar cómo sería el nuevo orden mundial a partir de lo que Trump cumpla. China, Irán, Siria, Rusia, la OTAN y México estuvieron en el foco de sus intervenciones, y aunque en su lista de amigos o enemigos nunca mencionó a Colombia, aquí también se sentirán las repercusiones de esa forma particular que él tiene de ver el mundo.

Tres expertos, también columnistas, con estudios en relaciones internacionales, nos ayudarán a tener luces sobre la materia. Sandra Borda sostiene que hay que estar atentos al procedimiento con el cual Trump quiere librar la guerra. “Al comienzo de la campaña dijo que había que presionar a los terroristas con sus familias, torturándolas, para hacerlos más débiles, lo que a todas luces es una violación del Derecho Internacional Humanitario y da señas de cómo las reglas le importan poco”.

Carlos Patiño, profesor titular de la Universidad Nacional, afirma que es desconcertante notar que Trump no tiene claro el papel de EE. UU. frente a la OTAN. “El problema es que la OTAN tiene como doctrina la defensa de Europa frente a Rusia. Y Rusia está en una trayectoria de reimperialización, lo cual pone en peligro a los países del Báltico”. Es decir, si Trump sigue como se vio en campaña, las alianzas forjadas después de la Segunda Guerra Mundial quedarán en entre dicho.

Para Marcos Peckel, la principal amenaza de la victoria del magnate es que “abrió las puertas para que lleguen al poder Marine Le Pen en Francia, Gert Wilders en Holanda y otros populistas de extrema derecha que quedarán muy fortalecidos con Trump. La democracia en el mundo se está quedando sin defensores y se fortalecen las autocracias”.

Borda, Patiño y Peckel coinciden en que hay que sostener el aliento mientras se sabe si el Congreso le dará al nuevo presidente herramientas para renegociar el tratado de armas nucleares con Irán, y si abrirá la vía para llevar tropas al terreno en Siria. Y México queda también en la cuerda floja a la espera de si hará cambios al Tratado de Libre Comercio de América del Norte y si seguirá insistiendo en el muro y la expulsión de millones de inmigrantes.

“Cualquier cosa que cumpla es un problema enorme y constituye una ruptura en el escenario de lo que estaba buscando Barak Obama en materia de política internacional”, apunta la internacionalista Sandra Borda.

Sobre Colombia, el profesor Patiño cree que van a cambiar dos cosas: “El apoyo a los acuerdos con las Farc, porque están enmarcados en las relaciones con Cuba y los asesores de Trump no están de acuerdo. Y el TLC podría tener alteraciones por posibles barreras comerciales muy fuertes”.

Como en la agenda de Estados Unidos con Colombia está el posconflicto, Trump golpearía a “Paz Colombia” porque “él ha dicho repetidamente que recortará todos los presupuestos de ayuda a países”, asegura Peckel. Y sobre el TLC, “no creo que lo vaya a tocar pues no ha generado una migración masiva de empleos manufactureros a Colombia como sí ha ocurrido con México”.

Preparémonos entonces para un nuevo orden mundial. Y como suelen decir los estadounidenses en sus discursos y películas, “God bless América”, y yo agregaría, y al mundo también.

@ClaMoralesM

* Subdirectora de La Luciérnaga

 

 

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