Por: Enrique Aparicio

Un papa anticorrupción del siglo XVI

Era pesado. Realmente pesado, pero no debido a un problema de obesidad sino por los banquetes que organizaba todas las noches con cargo a las arcas eclesiásticas. Su corpulencia abdominal llegó a un punto límite.

Para ciertos eventos tenía que ser llevado en litera.  Su única dieta la hizo en camino al cementerio donde lo enterraron. Se trata del papa León X de la casa de los Medicis, o sea el poder político del Vaticano al servicio de ciertos poderosos.

La historia cuenta que ya había entramado su sucesión con su propio primo, otro Medicis.  Mientras todo esto sucedía, en una pequeña ciudad se encontraba un arzobispo, que en forma juiciosa y austera esparcía las enseñanzas del nazareno. Como ocurre con frecuencia en este universo los sucesos se dan fuera del plano racional, de la lógica sin ecuaciones mentales.  Adriano era un ser  menor dentro del poder vaticano, sin ningún interés por la política pero con una experiencia invaluable adquirida en las diferentes posiciones que se le habían encomendado.  La última antes de ser nombrado Papa fue como regente de Castilla, una provincia complicada de manejar.
Una vez que le notificaron a Adriano, nacido en la ciudad de Utrecht, Holanda,  el nombramiento en el alto puesto, por cuenta del conclave celebrado a raíz del difunto León X, la noticia le hizo sentir un dolor intenso, profundo, en su entrañas, aviso que lo que le pedía el Señor no era de su gusto, ni se lo esperaba, pero humildemente inició su camino a Roma para cumplir el último llamado de Dios nuestro Señor.  Duró casi un mes su viaje desde Vitoria -hoy capital del país Vasco- hasta Roma.  Su nueva sede, el Vaticano, creó un choque mental en el Papa holandés: Roma desvirtuaba los principios más nobles del Cristianismo. 

Según cuentan fue el emperador Carlos V, con sus largos tentáculos políticos, el que organizó el nombramiento de Adriano, su preceptor en épocas de juventud, es decir, como dicen los políticos “a dedo”, lo que dio lugar a especular que el emperador manejaría al Papa a su antojo.

Sin embargo no fue así. Este hombre buscó cierto halo de independencia del entorno imperial.  También se atrevió a incluir la palabra austeridad dentro de los cardenales a quienes les cayeron mal las ideas del nuevo sumo Pontífice, llamado en Roma “el extranjero”. Especialmente en la curia, un conjunto de panzas que en ese momento y ahora  representan a la iglesia en su forma más odiosa. 

Además la Iglesia estaba pasando un momento caótico. Sin dinero y con el movimiento reformista, cuyo líder principal era Martin Lutero,  tomando una fuerza sin precedentes como reacción a la explotación de las arcas de los príncipes alemanes a quienes la Iglesia exprimía sin que le pestañearan los ojos, que vieron en el movimiento reformista una salida a toda la vagabundería Vaticana.

En el You Tube aparecen unas tomas de video mías, que en primer plano incluyen la Casa del Cordón, - Vitoria, capital del país Vasco-  donde vivía Adriano cuando recibió la notificación de que había sido nombrado Papa.
Ordenó construir en Utrecht  una casa que nunca pudo vivir en ella.  Adriano tuvo un muy corto pontificado pues fue nombrado Papa en 1522 y murió  en 1523.  Los chismes corren con el cuento que fue envenenado, lo que para mí no tendría nada de raro.

Siguiendo con esta bella ciudad de Utrecht, históricamente tiene en su haber la discusión y acuerdos de tratados que cambiaron el destino del mundo, como fue el caso de la llamada Paz de Utrecht (1713 a 1715).

La ciudad está llena de historia. La catedral sufrió las inclemencias del tiempo: un temporal muy fuerte tumbó parte de la nave principal. Por dentro se ven los vestigios del movimiento iconoclasta: cuando entró la Reforma y reemplazó al catolicismo en esta ciudad, las bellas imágenes en los altares fueron rasguñadas para borrar los rasgos de las caras y cuerpos.  Su universidad es famosa. La primera mujer que estudió filosofía en estas aulas, asistía a clase pero su pupitre estaba rodeado por un cortinaje.

Los canales y arquitectura de esta urbe nos recuerdan su pasado histórico y su porvenir intelectual.

You Tube

Que tenga un domingo amable.

 

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