Por: Felipe Zuleta Lleras

Un referendo discriminatorio

Esta semana fue funesta para millones de mujeres y hombres de Colombia, no necesariamente miembros de la comunidad LGBT.

Lo digo por la aprobación en el Senado del referendo presentado por la doctora Viviane Morales, secundada por su flamante esposo, Carlos Alonso Lucio. Según la norma aprobada, en el futuro ninguna persona sola podrá adoptar niños en Colombia por no pertenecer a lo que la señora Morales llama “familia óptima”. Por tratar de evitar que los gais y lesbianas adoptaran, lo hicieron extensivo a las personas solteras, separadas o viudas. Vean pues ustedes el despropósito y aberración que lograron la senadora, su esposo y los senadores que la secundaron en esta monstruosidad.

La senadora se apoya en los casi dos millones de firmas válidas que recogió. Argumenta que la norma pretende proteger a los niños que han, por cualquier razón, perdido a sus padres, por lo que se les debe dar algo igual a lo que perdieron, es decir, una pareja. Claro está que la norma olvida que esos niños son abandonados por las “familias óptimas” que llama la senadora, además de los miles que son brutalmente abusados por esos papás “óptimos”.

Olvidan la senadora y su cuestionado esposo que millones de colombianos, entre los que me encuentro, nacimos y nos criamos en hogares que sólo estaban conformados por uno de los padres. En mi caso fue mi mamá, con el apoyo de mis abuelos maternos, los que se ocuparon de la educación y el bienestar de mis cuatro hermanos y del mío. En el país hay miles de madres solteras, porque así lo decidieron o porque quedaron embarazadas y decidieron tener a sus hijos. A esto hay que sumarle también los colombianos que se separan, se divorcian o enviudan habiendo hijos de por medio.

Pero la norma es tan absurda que derogaría un artículo de 1857 del Código Civil que permitía a los solteros adoptar, y por cuenta de este referendo eso quedaría prohibido. Tengo muchas amigas que decidieron no casarse pero que adoptaron. Son hoy por hoy unas familias maravillosas conformadas por ellas y sus hijos. Ahora bien, si quieren ver el absurdo, vean lo que le pasaría a una persona que teniendo un hijo biológico y por alguna razón no pueda engendrar más, no podría darle un hermano a su hijo o hija pues no podría adoptar. Por ejemplo, la persona queda viuda o se divorcia, pero quiere darle un hermano o hermana a su menor, no puede adoptar porque no es pareja óptima. Y así podríamos sacar otros ejemplos.

Queda el debate en la Cámara de Representantes, que seguramente lo apoyará. El presidente ha dicho que se opone, por lo que puede objetar la ley. Pero no me cabe la menor duda de que la Corte Constitucional, cuando revise la constitucionalidad de la norma, dirá que es discriminatoria y viola los derechos de millones de colombianos a quienes muchos quieren imponerles una limitación perpetua e inconstitucional.

Notícula. Por vacaciones, esta columna reaparecerá el domingo 8 de enero del 2017. ¡Felices fiestas!

 

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