Por: Mario Fernando Prado

Un tumbis sobre rieles

La empresa Fedwick Colombia, concesionaria de la red férrea del Pacífico, abandonó el servicio de transporte sobre rieles hace varios meses y paró la operación de esta opción importantísima para el movimiento de carga desde y hacia Buenaventura. Las razones que tuvo fueron el tráfico de las “brujitas” y la explotación ilegal de oro en el río Dagua.

A pesar de los buenos oficios del departamento por solucionar esta situación, esta empresa, cuyos dueños son Trafigura de Suiza e Impala de Colombia , no dio brazo a torcer y para evitar que le declaren la caducidad del contrato anda en conversaciones con unos inversionistas paisas que tienen más buenas intenciones que la platica necesaria, porque estamos hablando de un case de 30 millones de dólares.

Con esta jugada, la multinacional se lava las manos, se salva de la milmillonaria multa y puede continuar con sus otros negocios en el Magdalena, luego de que —según se dice— ha perdido más de 400 mil millones producto de haber inflado los gastos, celebrado contratos onerosos, haber contraído endeudamientos ficticios con sus otras compañías y demás triquiñuelas en las que son muy hábiles los señores Steven Michan y el célebre general israelí Siv, además de las mencionadas Impala y Trafigura a través de manipulaciones contables para finalmente llevar a Fedwick a su disolución y liquidación.

Total, el contrato se endosaría a quienes no podrán ejecutarlo pero la multinacional se lavaría las manos sin tener en cuenta los socios colombianos a quienes ni siquiera se les ha informado absolutamente nada y quienes perderían todo lo que invirtieron. Ello con el visto bueno de la agencia nacional de infraestructura, ANI, que ha anunciado el ingreso de los nuevos inversionistas del Ferrocarril del Pacífico, prestándose a un tumbis a los colombianos que creyeron en el proyecto y lavando así la posibilidad de que la multinacional responda por semejante fechoría.

Cabe recordar que estas prácticas han sido denunciadas por otros países tercermundistas en los que Trafigura termina haciendo estafas similares

Empero y como es usual, esta denuncia no será respondida porque, y como siempre, allí hay gato encerrado.

 

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