Por: Ignacio Mantilla

Universidad, infraestructura y calidad

Por estos días, los medios han informado del mal estado de algunas edificaciones de la Ciudad Universitaria de Bogotá. La tendencia común ha sido la de generalizarlo para toda la Universidad Nacional con un diagnóstico de riesgo que alerta a la comunidad.

Algunos informes se acompañan de frases y sentencias apocalípticas que anuncian el cierre de programas, la suspensión en la admisión a algunas carreras y el comienzo del fin de la Universidad.

En mi larga vida universitaria, cuya mayor parte ha transcurrido en la Universidad Nacional, me he acostumbrado a oír este tipo de anuncios que transmiten un mensaje de inconveniencia para elegir la Institución como casa de estudios. Y es curioso que casi siempre, como ahora, sea también coincidente con la época de admisiones. Sorprende, sin embargo, que la admisión para el primer semestre de 2017 sea la más grande manifestación de interés por ingresar a la Universidad Nacional. En efecto, 70 740 aspirantes se han inscrito para presentar, en los próximos días, el examen de admisión a alguna de las 94 carreras que hoy ofrece la Universidad Nacional. A este enorme grupo de aspirantes hay que sumar aún los miles de aspirantes a los programas de posgrado, que serán convocados posteriormente.

No existe en el país universidad pública o privada alguna que atraiga tantos jóvenes. La Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos, sigue siendo, de lejos, la mejor opción, la que congrega el mayor número de aspirantes que desean cursar una carrera profesional. La Universidad hoy está más vigorosa que nunca, brinda acceso con equidad en un proceso absolutamente transparente, y es reconocida por su calidad, esa que  identifica fácilmente a nuestros egresados.

No pretendo ocultar las dificultades en materia de infraestructura, pero sí quiero contar a los lectores cómo es la composición de nuestros campus que, como toda propiedad, requieren de mejoramiento y adaptación permanentes para mantenerse en condiciones que les permitan afrontar nuevas exigencias y mayores retos.

La Universidad cuenta con sedes en Bogotá, Medellín, Manizales, Palmira, San Andrés, Arauca, Tumaco y Leticia, más algunas dependencias en otras ciudades, principalmente consistentes en centros de investigación y práctica, museos, estaciones y granjas agropecuarias. Nuestras ocho sedes, son pequeñas ciudades dentro de su ciudad, son ejemplo claro de arquitectura al servicio de la educación y la investigación. Se han constituido en verdaderos pulmones verdes, con fauna y flora propias, algunas desde hace más de 80 años, como la Ciudad Universitaria en Bogotá que se ideó en el gobierno visionario de Alfonso López Pumarejo.

Hoy, la Ciudad Universitaria, diseñada por el arquitecto alemán Leopoldo Rother, está compuesta de 142 edificaciones, 17 de ellas declaradas por el Estado como Bienes de Interés Cultural de la Nación. Allí se encuentran edificios tan emblemáticos como el Auditorio León De Greiff, terminado en 1973; el edificio de la Facultad de Ingeniería, construido en 1945 y recientemente restaurado, y uno de los más antiguos de la Ciudad Blanca, el hermoso edificio de la Facultad de Ciencias terminado en 1938 junto con el Estadio Alfonso López. Por fuera de la Ciudad Universitaria se cuenta con 61 edificaciones más.

En Medellín tenemos el conjunto arquitectónico de la Facultad de Minas inaugurado en 1944 y diseñado por el maestro Pedro Nel Gómez, uno de los más importantes arquitectos, ingenieros, artistas y muralistas de nuestro país. Junto con el campus principal de El Volador y demás predios, 60 edificaciones componen la Sede Madellín.

En Manizales la sede de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura en la antigua Estación El Cable, el Campus de Palogrande y el moderno Campus La Nubia, alojan 30 edificaciones.

En Palmira tenemos uno de los primeros ejemplos en el país de arquitectura bioclimática, el edificio Ciro Molina Garcés, construido en la década de los cuarenta del siglo pasado y 17 edificaciones más.

Incluyendo las sedes en las fronteras, constituidas por una veintena de edificios, la Universidad Nacional dispone de más de 320 edificaciones. Pero nuestra misión como Universidad del Estado nos obliga a innovar: por ejemplo, en las sedes de frontera hemos desarrollado la arquitectura tropical y algunas edificaciones, para aulas y laboratorios, cuentan con sistemas de generación sostenible de energía

Hace apenas unos meses inauguramos en la Ciudad Universitaria el edificio de la Facultad de Enfermería y hace menos de dos años el edificio de Archivo que cuenta con las más avanzadas condiciones técnicas. En los últimos tres años hemos inaugurado dos nuevos y modernos edificios en la Sede Maizales y uno en la Sede Medellín para el bienestar de los estudiantes, y hace apenas unos meses el Hospital Universitario Nacional, primer hospital de propiedad de la Universidad en sus ya casi 150 años de historia.

Además del mantenimiento permanente de sus campus, la modernización y renovación de sus equipos, adecuación de áreas comunes, calles y andenes, la Universidad debe responder a exigencias legales relacionadas para cumplir con las actuales normas de sismo-resistencia y los requerimientos de accesibilidad para personas con discapacidad. Estas exigencias estatales, aunque importantes, no han sido respaldadas económicamente por los gobiernos. Al generar las normas no se piensa que deben acompañarse de recursos para hacerlas realidad. En nuestro caso, la Universidad ha tenido que destinar en los últimos años importantes recursos de su diezmado presupuesto para atender estos requerimientos. Pero también ha tenido que desalojar, intervenir y hasta demoler una edificación; esto no significa que la Universidad se acabe, pero sí nos alerta de un deterioro que hay que detener con diligencia y prontitud.

Con los casos cada vez más frecuentes, de edificaciones que deben ser atendidas, especialmente en Bogotá, la emergencia y la ausencia de nuevos recursos se convierten en los principales enemigos de la planeación. Consciente de esta situación, el Consejo Superior ha creado una comisión especial para buscar una solución que garantice a la Institución llevar a cabo la tarea de modernización de la vieja infraestructura.

*  Rector, Universidad Nacional de Colombia

@MantillaIgnacio

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