Por: Columna del lector

Usted... sí, usted

En la más holgada efervescencia, ilusión y sed de paz en toda la historia de Colombia, probablemente; en un escenario más caldeado que nunca, donde el hablar de paz nos está haciendo desangrar el alma, según se ve en la viscerales posturas, muchas veces obtusas e infames, tanto de un lado como del otro, me estoy preguntando qué está haciendo realmente cada uno de los compatriotas por la paz.

Por Fernando A. Carrillo Virgüez

Por obtenerla. Por abrazarla. Por vivirla. Por generar y alimentar esa vigorosa palabra. Así que, luego de subirme al capitel de todas las columnas de opinión embelesadas y liadas a la palabra “plebiscito” y “paz”, grito desde allí y el precioso balcón, mediante el cual me permite El Espectador asomarme, el siguiente interrogante: 

¿Qué está haciendo usted para que la paz realmente brote en esta nación?

Desde el escenario más reducido, como bien pueden ser el hogar y la cotidianidad expresada en ene mil situaciones, hasta el teatro más extenso del dominio y control de la patria, los confines entre cada ciudad y departamento hasta los vastos cordones que se extienden y encierran nuestras fronteras: ¿qué está haciendo usted por la paz de este país? Por construirla, por defenderla y preservarla; en su casa, en su trabajo, en el colegio, en la universidad, frente a sus pares, entre extraños, de cara al mundo que lo circunda, frente a usted mismo: ¿qué está haciendo para vivir en paz en esta aturdida, inestable, vulnerable, incivil y hostil sociedad?

De tal modo, pues, que mil cuestionamientos allanan mi mente que quiero trasladarle inmediatamente a usted, oriundo de esta bella nación, a usted que está devorando estas líneas; aunque sea un fragmento mísero de ese alud de interrogantes con los que quisiera perforarles amablemente la sien a todos (y los que, por supuesto, ya han taladrado la mía) con el único fin de rasgar algo de nuestra conciencia, en este instante que nos estamos “descuartizando” hablando de paz e imploramos con precioso frenesí su llegada a Colombia. Así las cosas, empecemos:

¿Vive usted una vida digna y responsable, trabajando honestamente y llevando juiciosamente el pan a su casa?, ¿respeta usted a quienes no piensan igual?, ¿respeta a los que no lucen, hablan, gastan ni huelen como usted?, ¿respeta las normas elementales que le imponen su colegio, universidad, trabajo o ciudad?, ¿va usted al colegio o a la universidad a aprender, a crecer o a… “joder”?, ¿explota y burla usted a sus empleados?, ¿respeta usted a sus jefes?, ¿respeta y consiente, o denigra y humilla, usted a sus subalternos?, ¿es usted buen vecino; civilizado, cordial?, ¿es usted buen amo con su mascota o, en el lugar donde vive, hace cuanto le venga en gana con ella?, ¿respeta usted el tiempo y la palabra suya y la del prójimo?, ¿qué tanto se respeta y se cuida usted?; ¿cuántas veces traiciona a la semana?, ¿cuántas veces miente en el día?, ¿cuánta arrogancia cree que hay en usted que los demás no soporten?, ¿es usted un padre o hijo ejemplar?, ¿cuánta hipocresía y oportunismo rayan su agenda?

Usted, que manipula dineros públicos, ¿con qué cuidado y vergüenza hace lo que hace?; usted, que maneja medios, ¿qué tan fehaciente, imparcial y pulcra es la información con la que maniobra y difunde?; usted, que dirige, gobierna, ejecuta y firma partidas presupuestales, ¿qué tanto huele su despacho a sigilo y honorabilidad?; usted, que imparte justicia, ¿qué tanta tacha tienen sus sentencias?; usted, que legisla, ¿qué tanta probidad, decencia y virtud realmente invierte en sus quehaceres diarios? (¡!); usted, que conduce, transporta, perfora, crea, atiende, enseña, vende, evangeliza, amamanta, vive, respira, existe...; usted, que votó Sí; usted, que votó No, y, usted, respetado… indiferente… que se abstuvo de hacerlo, ¿qué tanto le está apostando y aportando a vivir en paz?

En fin.

La bendita y tan anhelada paz, si no empieza por usted, ¿entonces por quién? ¿Por dónde? 

@ferjedy

 

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