Vaticinio probable

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Comenzó 2017 con la pregunta sobre el futuro con Trump, como si desde 2016 Brasil no mandara señales del apocalipsis neoconservador por venir. Raúl Delgado, quien hace su doctorado en ese país, me escribió un mensaje que inspira esta columna.

Cada día aparece una noticia peor, como la de la comisión parlamentaria que investiga a la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y al Instituto de Colonización y Reforma Agraria (INCRA). La conforman diputados latifundistas, agronegociantes; diputados evangélicos y los que llaman “de la bala” porque no se oponen a la expulsión violenta de los “intrusos”, indios y negros. Escudados en DIOS y la FAMILIA, desmontan los derechos territoriales de los pueblos indígenas, quilombolas (palenqueros) y demás beneficiarios de la reforma agraria. También criminalizan a quienes han defendido a esos pueblos, como los antropólogos y líderes sociales. La comisión cataloga los informes de FUNAI e INCRA como “ideologizados”, “parcializados”, y “fraudulentos” porque abogan por los derechos de esas minorías. Convirtieron en verdad la fabulación de que esos expertos son soldados de “fuerzas internacionales” y “ONG” empecinadas en que Brasil deje de ser potencia agroindustrial. Emitieron el borrador de un futuro decreto para reducir el equivalente de nuestros resguardos indígenas a una sexta parte, y pugnan por neutralizar a los investigadores de la cuestión agraria eliminándoles el secreto bancario. En la Cámara suman 230 diputados, quienes aspiran a imponer el próximo presidente del país.

Michel Temer reforzó este escenario nombrando como presidente de FUNAI al pastor evangélico Antônio Fernandes Toninho Costa del Partido Social Cristiano (PSC), luego de haber considerado al general Sebastião Roberto Peternelli, rechazado por las organizaciones indígenas y de derechos humanos. Sin embargo, aplacó al PSC escogiendo a otro de sus adeptos, el general Franklimberg Ribeiro de Freitas del Comando Militar de la Amazonia como director de Promoción del Desarrollo Sustentable de la misma fundación. Facilitará así el licenciamiento de hidroeléctricas y carreteras dentro de territorios indígenas. Sin embargo, el liderazgo indígena intenta enfrentar a los “robocops” de Brasilia para defender sus territorios, “autenticidad, principios, valores y continuidad” .

Al panorama anterior lo enmarca la llamada “Reforma del fin del mundo” o “…enmienda constitucional que aprobó el Senado el mes pasado para [congelar] el gasto federal durante 20 años”, con énfasis en salud y educación. De ahí la asfixia de las universidades públicas y el otro medio para estrangular el pensamiento crítico.

La derecha colombiana debe soñar con procedimientos comparables por las tierras que liberarían para la agroindustria, sin la consulta previa libre e informada, el incómodo obstáculo humano para la irrestricta expansión infraestructural. Y al capitalismo financiero le blindarían el paraíso que habita en detrimento de la democracia liberal.

* Miembro fundador, Grupo de estudios afrocolombianos, Universidad Nacional.

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