Por: Gonzalo Silva Rivas

Viajeros confiables

La incorporación de colombianos al servicio de entrada automática a los aeropuertos de Estados Unidos es uno de los componentes de la estrategia puesta en marcha por la ahora segunda economía del mundo para flexibilizar el ingreso de turistas.

Hoy en día este país es también el segundo destino más concurrido del planeta, con 85 millones de visitantes al año y con una meta de cien millones para 2021, cifra que podría aportarle a sus arcas ingresos superiores a los US$250 mil millones. 

El programa Global Entry, puesto en marcha en 2012, exime a los pasajeros habilitados en su red de los regulares controles migratorios y aduaneros en la mayor parte de los aeropuertos norteamericanos. Quienes apliquen dejarán de someterse -por períodos de cinco años- a filas dispendiosas y al ojo avizor de suspicaces y escépticos oficiales, e interactuarán, en cambio, con silenciosos dispensadores electrónicos que darán el visto bueno para recoger maletas y salir del terminal.

El práctico procedimiento suele tomar menos de cinco minutos por persona y en consecuencia reduce en tiempo considerable el trámite de entrada. Basta con la simple identificación de visa, pasaporte y huellas dactilares, declaración de aduana y un registro puntual de datos de ingreso. Se implementó como proyecto piloto en 2008, para arrancar oficialmente cuatro años después en 20 ciudades norteamericanas. Hoy cubre 59 aeropuertos en el mundo, quince de ellos en naciones vinculadas al convenio, entre ellas Canadá, Irlanda y algunas islas caribeñas, y cuenta con tres millones de viajeros afiliados.  

El ingreso de Colombia a este club de pasajeros de confianza y bajo riesgo coincide con el de Argentina y Perú, que junto a México y Panamá conforman la buena tajada latinoamericana. Aunque por ahora los países aceptados no pasan de una decena, en poco tiempo se espera una masiva vinculación de aliados de todo el mundo, estratégicos para los intereses turísticos y económicos de los Estados Unidos y con los que se adelantan acuerdos de cooperación bilateral en materia migratoria.

Global Entry responde a la postura esgrimida durante su segundo mandato por el gobierno del presidente Obama de promover y facilitar el ingreso de turistas a su territorio para oxigenar el crecimiento económico, sobresaltado por dificultades en el mercado de trabajo. Dentro del paquete de alternativas para optimizar las cifras del sector la apuesta gira en torno a una mayor difusión exterior de su amplia oferta turística, exención de visado a nuevos países, incremento de personal consular dentro y fuera de Estados Unidos, cambio de actitud en el recibimiento de turistas que no hablen inglés y mejora de experiencias para los pasajeros en los aeropuertos internacionales, de los cuales una veintena ha sido sometida a obras de modernización.

El cambio de óptica frente a Colombia se formalizó con la supresión de trabas en la tramitación de visas -hasta llegar a superar niveles de aprobación del 85 por ciento- y la ampliación de su período de vigencia de cinco a diez años. La nueva dinámica política y comercial y el actual momento económico y social han puesto a los colombianos en la mira gringa como uno de los principales flujos de visitantes del continente, tanto por motivos de negocios como de turismo. El alto precio del dólar no fue obstáculo el año pasado para que cerca de 200 mil colombianos se dieran a la tarea de visitar los Estados Unidos.

La visión y la política estadounidense en la relación profundamente asimétrica con Colombia poco a poco marcan un punto de inflexión, al ritmo de una agenda bilateral donde los temas militares y estratégicos ceden al paso de otras alternativas de cooperación en áreas de crecimiento económico y desarrollo social. Tendencia hacia la que podría avanzarse en caso de un triunfo demócrata en las próximas elecciones presidenciales para darle continuidad a los programas de la presente administración.

El turismo parece, por ahora, reflejar esa nueva coyuntura en la región. La percepción de la “amenaza latina” –presente, sin embargo, en las toldas de la campaña de Donald Trump-revierte lentamente por la de mejores amigos, con viajeros confiables.

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@Gsilvar5

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