Por: Daniel García-Peña

Vive la France!

El asesinato del sacerdote Jacques Hamel, de 86 años, degollado mientras daba misa, hubiera sido en otros tiempos la noticia del año. Pero luego de Niza, Bataclán, y Charlie Hebdo, pareció un incidente menor.

Son tiempos difíciles para Francia. Los atentados han evidenciado una nación mucho más dividida y segregada de lo que se había querido reconocer. Su economía nada que sale de la crisis. Hasta el clima ha sido inclemente: hace unos meses fue necesario evacuar las obras de arte del Louvre por las inundaciones.

Duele lo que le sucede a Francia. Simboliza principios que han sido y son claves para el mundo y para Colombia. Desde que Antonio Nariño tradujo los Derechos del Hombre y del Ciudadano, por lo cual fue encarcelado y exiliado, las ideas francesas han inspirado nuestras leyes, educación e instituciones públicas.

Hoy Francia es también el hogar de más de cincuenta mil compatriotas. No son tantos como en otros países, pero hacen parte de la gran diáspora colombiana en el mundo.

Tuve la oportunidad de trabajar como cónsul, gracias a la Canciller, por los colombianos en Francia durante unos años, una experiencia inolvidable. Encontré una comunidad diversa y dinámica, pero sobretodo trabajadora. Por el idioma y el alto costo de vida, Francia no es fácil. Sin embargo, miles de compatriotas no solo sobreviven sino que sobresalen.

La gran ola de inmigración económica, actualmente legal e integrada, llegó a Francia a finales del siglo pasado y comienzos de éste, muchos provenientes del Eje Cafetero. Francia también ha sido siempre el destino de cierta élite intelectual y artística, así como del asilo político, particularmente en los años más álgidos de la guerra. La colombiana es hoy la segunda población de estudiantes latinoamericanos en Francia, que además, es el segundo país de Europa en la adopción de niños y niñas colombianos.

Hay organizaciones y redes maravillosas. Asocolfut realiza hace quince años un campeonato de fútbol todos los sábados entre abril y julio en el parque de Vincennes, sitio de encuentro también para comer lechona y oír música colombiana. Otro combo increíble es El Perro que Ladra, jóvenes pilísimos que organizan desde hace cinco años el Festival de Cine Colombiano, con las uñas y muchísima creatividad. También está la amalgama de organizaciones que ya lleva tres años seguidos realizando el Festival por la Paz en Colombia en Montreuil. La gran mayoría sueña con regresar algún día a Colombia, aunque las nuevas generaciones nacidas allá son más franceses que colombianos.
Desde acá en Colombia, poco se sabe y menos se aprecia al 10% de nuestra población que vive por fuera, a pesar de que toda familia que se respete tiene algún hermano, primo o tía en el exterior. Si acaso se reconoce que sus remesas son un rubro importante de la economía.

Los colombianos en Francia son un pequeño pedazo de Colombia en Francia. Pero también hacen parte de esa Francia abierta y multicultural, que hoy está en riesgo. Con cada atentado se fortalece Marine Le Pen, mujer como Hillary, pero más anti-inmigrante que Trump.

Cada vez que golpean a Francia, golpean a Colombia.


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