Por: Cartas de los lectores

¿Y la oposición?

Dos cartas para hablar de la inversión en Colombia, que ha quedado pendiente de cómo actúe la oposición frente a la paz, y de cómo la ciencia y la educación se mantienen como cenicientas.

¿Y la oposición?

Un grupo inversionista afirmó: “Ya sabemos para dónde va el Gobierno. Pero el desembolso de nuestras inversiones depende ahora de saber para dónde va la oposición”. Esto no lo escuché en Colombia sino lo tomé del jefe de gabinete argentino, Marcos Peña (“Los Leuco”, www.tn.com.ar, Diciembre 13). Pero cae al dedillo en Colombia. Las expectativas de inversión tienen altos riesgos en el corto y el largo plazo. Razón por la cual las dudas de los particulares para invertir en 4G, en Bogotá Norte o la Altillanura no están atadas a que todos sabemos que el Gobierno colombiano ya está implementando la pacificación, sino a lo que no sabemos: ¿la oposición va a construir su oferta política destruyendo la implementación de la paz? El balón de la política y la economía no está sólo en manos de los gobiernos ni sus aliados parlamentarios. Los riesgos (y sus responsabilidades) recaen también sobre los opositores. ¿Qué es lo que quieren? ¿Proponen incendiar el teatro para cobrar dividendos de las cenizas? ¿Quiénes serían, entonces ahora, los terroristas?

Bernardo Congote. Bogotá.

Desempleo doctoral

En Colombia, a la academia y la ciencia las tienen desterradas los desprestigiados clanes de la politiquería. Es abrumador que a los académicos se les dé trato de desterrados y parias. Usted no observa la academia presente en los debates del Congreso; allí lo que existe son discusiones de circos de gallera realizados por gente que en su mayoría da grima su formación intelectual y de conocimiento; lo que se discute y chantajea es sobre la repartija del pastel. Este país está muy acabado, es un cascarón, un paquete chileno, pues no hay industria, la agricultura se acabó, el sector servicios es enclenque. Los politiqueros y sus huestes andan detrás de las ubres del Estado y haciéndola agonizar; es un país poco viable para las generaciones venideras si no se cambia de rumbo de manera rápida. Ahora los llamados empresarios se dedicaron fue a competir con los tenderos de barrio; eso no es una economía sostenible y duradera.

Se observa que las universidades se han dedicado es a ofertar doctorados pero no a estudiar el desempleo doctoral y esto es preocupante; estamos frente a un capital humano altamente calificado y ocioso, entrando en un desperdicio de recursos valiosos y con muchos problemas por resolver, y sin embargo no se ven políticas para solucionar este espinoso problema. Además se observa en el país a través del quehacer de la política, un detrimento del capital social y esto empuja a que el país no progrese.

La desmejora del capital social forza a que la corrupción tome la delantera, se ensañe sobre los más débiles y atente contra la estabilidad política y social.

Jaime Gómez.

Envíe sus cartas a [email protected]

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores