Por: Luis Carvajal Basto

¿Y si gana Trump?

Estados Unidos daría un salto al vacío con consecuencias impredecibles para sus ciudadanos y el mundo.

Las encuestas  de ayer muestran una elección muy apretada: un promedio de ellas concede a Hillary menos de dos puntos de ventaja aunque le da una de 52 en el número de delegados (Son necesarios 270). El asunto va a depender  del resultado en Florida (29), donde hoy  gana Hillary por apenas 1 punto; Ohio (18), donde gana Trump por 3 puntos; Carolina del Norte (15), gana Trump por un punto; Pensilvania (20), donde gana Hillary por 2.4. Técnicamente  la elección está  empatada aunque encuestas como la de Los Ángeles Times otorgan 5 puntos de ventaja al candidato republicano   mientras Ipsos arroja  ventaja de Hillary de 4. Resumiendo, Florida puede definir, otra vez, como en la elección que hizo ganador  a Bush sobre Al Gore por, apenas, 5 delegados.

En una campaña sucia en que Trump supo meter a Hillary en su terreno (impuso los temas más “viscerales” en la agenda, con más agresiones y menos razones); en la que tomó partido hasta WikiLeaks, que pudo revelar los correos privados de la señora Clinton pero no la declaración de renta de Trump,  los 14 millones de votantes Latinos esperados serán determinantes. Para ellos, luego de las amenazas y ofensas de Trump, votar Clinton no es cuestión solamente de afinidad partidista sino de dignidad  y supervivencia, aunque,  en Florida, el exilio Cubano   ha recordado  para Trump  la apertura de Obama con Cuba.

Pero si gana Trump los Latinos no serán los únicos damnificados: sus propuestas de desconocer los acuerdos comerciales dispararían el costo de vida  en su propio país y afectarían gravemente la estructura de comercio mundial generando una situación sin precedentes con  impacto inmediato en  mercados, inversión y  empleo en  Estados Unidos y el mundo.

El retorno al proteccionismo ya dio un gran paso, hacia atrás, con el Brexit, ahora promovido por los mismos sectores  que, paradójicamente, antes promocionaron apertura y  globalización. Las disfuncionalidades  de esta con el sistema político se tratan de resolver por la vía más fácil y, también,  la peor: una  vuelta  al pasado; al aislacionismo; a los acuerdos y el comercio bilateral. Una victoria de Trump  sería un salto cualitativo  hacia atrás; un cataclismo económico para el que nadie está listo.

Es que Trump ha prometido ese retorno al pasado, añorado e imposible, con todo lo que  implica: hoy, por ejemplo, la estructura productiva de Estados Unidos, medida por su participación en el PIB, muestra que su actividad industrial representa un 20% mientras el sector  servicios un 78%.Volver al proteccionismo,  renunciando a los tratados “inconvenientes”, podría devolverle algunos empleos a la industria, pero ¿Cuántos perderían en  servicios? ¿Sus ahora socios comerciales se quedarían con los brazos cruzados? Sin  aspavientos y en plena crisis, sin prometer “magia”, como  Trump, Obama pudo crear 15 millones de nuevos empleos, lo que le ha valido el respaldo a favor de sus políticas de entidades como The  Economist, que han editorializado a favor de su continuidad en cabeza de la señora Clinton, quien tiene los argumentos de la razón a su favor.

Un  retorno al proteccionismo, dada la importancia de la economía norteamericana, tendría consecuencias   como el encarecimiento internacional de bienes y servicios y, por  tanto, disminución de la capacidad de compra de los salarios, propiciando más choques y conflictos sociales. Las tensiones internacionales  aumentarían; Estados Unidos, pero También otros países con armamento nuclear, serían protagonistas de un escenario que despierta justificados temores.

De ganar Trump entraríamos en un periodo de pesada  incertidumbre en el que estarán en juego  la estabilidad y el “orden” económico y político mundial. Que una persona tan cuestionada por su falta de experticia en relaciones internacionales y gobierno; con inmensas sombras sobre su comportamiento ético y moral,  tenga posibilidades  de ganar ya es un llamado de atención a la democracia norteamericana y el sistema de partidos. Esperamos que no ocurra y  la comunidad Latina corresponda a la situación, haciendo la parte que  toca.

@herejesyluis

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