Por: Hernán González Rodríguez

Opiniones de Stiglitz

Joseph E. Stiglitz, quien recibió el Premio Nobel de economía en 2001, acaba de publicar un excelente artículo con algunos comentarios oportunos para Colombia.

Sostiene en éste que, "si la inflación es importada, establecer una meta para ella no constituye ningún remedio y que aumentar las tasas de interés no hará bajar el precio mundial de los granos". Observa que "los banqueros centrales son una cofradía propensa a las modas de turno. A comienzos de los 80 se enamoraron del monetarismo, una teoría simplista impulsada por Milton Friedman” -así comienza su nota Stiglitz.

"Cuando el monetarismo cayó en desgracia -con un costo tremendo para aquellos países que sucumbieron a su hechizo- empezó la búsqueda de un nuevo mantra. La respuesta provino de la fijación de una "meta inflacionaria", la cual implica que cuando el crecimiento de los precios supera el nivel de tal meta hay que aumentar las tasas de interés, como sucede hoy en Colombia...".  

"Pero este sistema está a prueba y seguramente fracasará. Los países en desarrollo exhiben los más elevados índices de inflación del orbe, no por tener peores gestiones de su economía, sino porque el precio de casi todos los bienes clave está subiendo. Su inflación es importada. Aumentar sus tasas de interés no tendrá mayor impacto en el precio internacional del combustible o de los granos".

"Aumentar las tasas de interés puede reducir la demanda agregada, lo que a su vez puede provocar una desaceleración económica significativa y un alto nivel de desempleo. El remedio sería peor que la enfermedad" -concluye Stiglitz.

Las soluciones. "En el caso de la agricultura, poseen los países industrializados los recursos y las instituciones para aislar tanto a sus consumidores como a sus agricultores de todo riesgo. Estados Unidos exhibe hoy una inflación del 3 por ciento, en tanto que los en desarrollo no rebajan de padecer más del 5 por ciento por año".

Recomienda que canalicen los países ricos los subsidios que destinan a sus agricultores para ayudarles, en cambio, a los países en desarrollo. Los países en desarrollo deben, a su vez, abandonar la meta inflacionaria, para evitar el enfriamiento de sus economías, el desempleo y para sobrevivir en los nuevos escenarios. Así mimo deben suprimirse: los subsidios para los biocombustibles; o las medidas de emergencia tales como las restricciones o vedas a las exportaciones. Y quien escribe le adiciona: retornar a fomentar y a proteger una agricultura con biotecnología en la Colombia con desnutrición, agua, climas, tierras y mano de obra ociosas…

"Los partidarios de la liberalización del comercio han sido muy fervorosos en el elogio de sus ventajas, pero nunca fueron completamente francos respecto de los riesgos, contra los cuales los mercados nunca proveen un seguro adecuado. Hace veinticinco años demostré que, en condiciones plausibles, la liberalización del mercado podía empeorar la situación de todos nosotros. No estaba argumentando a favor del proteccionismo, sino advirtiendo que debemos ser conscientes de los riesgos y estar preparados para enfrentarlos".

Buscar columnista