Por: Daniel Mera Villamizar

Oportunidad de un paquetazo social en educación superior

Estudiantes movilizados hablan de reformas laboral y pensional, del modelo económico, y no de educación.

Una destacada líder estudiantil del comité de paro nacional ratificó en Blu Radio que sus demandas no son sectoriales. Se refieren al “modelo económico, que no nos representa”, dijo. El principal sector social de las movilizaciones de protesta no tiene una demanda propia, sino la bandera de la oposición a dos reformas inexistentes y al “modelo”.

Al menos tres razones explican esto: i) ya en 2018 hicieron un largo paro y el gobierno les firmó sus peticiones; ii) la administración Duque está cumpliendo esos compromisos y los rectores así lo reconocen; y iii) la ideología y la agenda política del liderazgo estudiantil no le ayudan para elaborar demandas o propuestas que no sean pedir más plata.

La petición 4 del comité del paro quedó con una redacción incompleta. Reza: “Disolver al Esmad y depurar la Policía”. Para ser razonable ha debido decir: “Disolver al Esmad y remplazarlo por otro escuadrón antidisturbios bien entrenado y autorregulado, por si acaso a algún grupo de protesta estudiantil se le ocurre marchar hacia el aeropuerto sin maletas o algún grupo de vándalos ataca una sede de gobierno o supermercados”.

Una parte del futuro de la dirigencia de la nación, en universidades privilegiadas, por ahora está ejerciendo la “protesta contramayoritaria” con dos hojas en blanco: “No presentar la reforma laboral” y “No presentar la reforma pensional”. Parece que han aprendido más de “nuevo derecho constitucional” que de economía y política social.

Estamos, pues, ante un “paro nacional” de carácter “preventivo”, no de reacción a una medida real del gobierno, como suele suceder, ni “revolucionario”, en el sentido de pedir cosas muy difíciles. Aquí la demanda es “no hagan nada frente al problema del mercado laboral ni frente al problema pensional”, que es más o menos lo que los gobiernos han venido haciendo.

En este proceso de radicalización de un segmento universitario se ha ido perdiendo el diálogo honesto y productivo, y los estudiantes el objeto de su descontento. Por eso no son propositivos y desperdician la audiencia que consiguen.

Como anoté en el inicio de la “Conversación nacional sobre educación”, el gobierno puede salirle adelante al movimiento estudiantil con un “paquetazo social” en educación superior.

Por ejemplo, con una ampliación de la cobertura que comience por llevar a decenas de miles de bachilleres a ocupar las sillas vacías en el sistema y siga con articular y transformar instituciones técnicas y tecnológicas para crear más oferta y de calidad y pertinencia.

O con una política de promoción de residencias universitarias en ciudades con inversión pública y privada, de administración independiente, que elimine esa barrera de acceso a la educación terciaria y de permanencia en ella para los bachilleres de cientos de municipios.

El asunto es que tendrían que “salirse de la caja” y ceder en prejuicios ideológicos, cosa que le queda más fácil de hacer a este gobierno que al movimiento estudiantil, que está dando un papayazo en medio de su aparente triunfo “contramayoritario”.

Se les advierte porque a cambio de inversiones proequidad tendrían que acceder a medidas proeficiencia. Se llama negociación, no imposición por vías de hecho.

@DanielMeraV

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