Por: Hernán González Rodríguez

¿Optimismo sobre Perú?

Como es sabido, Ollanta Humala, exmilitar y candidato de inclinación izquierdista que contó con el apoyo y la inspiración de Hugo Chávez en la pasada contienda presidencial de Perú, libra ahora una reñida batalla en las encuestas con la candidata de centroderecha, Keiko Fujimori, la hija del expresidente Alberto Fujimori, frente a la segunda vuelta electoral del próximo 5 de junio.

Colombia está atada estrechamente a la suerte de Perú, porque junto con Chile y México, participamos en el grupo de países del Antisocialismo del Siglo XXI. Por esto nos alegramos sobre los últimos sondeos publicados, en los cuales aparece ya una ligera intención de voto del 53% para la segunda vuelta a favor de Keiko, frente al 47% de Humala. Empate técnico.

La economía peruana se venía desempeñando muy bien, con crecimientos superiores al 8% durante los últimos años. Los optimistas estiman que si ganara Humala "cuenta Perú con un marco institucional muy bien establecido como para que se transforme en una Venezuela o en una Argentina".

Pedro Pablo Kuczynski, exitoso ex ministro de Hacienda y excandidato en la a primera vuelta presidencial, le está brindando un gran apoyo a Keiko Fujimori para evitar que Perú adopte modelos económicos retrógrados. Al Nobel Mario Vargas Llosa le ha recordado que “es él reconocido por combatir dictaduras y gobiernos militares y que debe regresar a vivir en el Perú para poder hablar con autoridad”.

Los pesimistas opinan que para derrumbar la confianza de los inversionistas internacionales bastaría con un par de propuestas socialistas del superficial e impredecible  Humala para que la luna de miel les finalice. No pierden de vista el hecho de que en Perú al 60% de la población no le importan los resultados electorales y el 27% de los posibles votantes aún no se ha decidido.

Para disipar esta crítica, insiste Humala a diario en que su gobierno se asemejará al exitoso de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, quien inicialmente era visto con gran cautela en los mercados mundiales, pero supo ganarse la confianza mundial con su agenda política moderada. Importó, incluso, a algunos exfuncionarios de Lula para su plan económico, pero el injerto no le pegó.

Insiste Humala, así mismo, en que el crecimiento de la producción de Perú ha sido elevado y sostenido en los últimos años, mas no generalizado, es decir, que no ha beneficiado a los menos favorecidos, a quienes intenta motivar con tal argumento.

Figura Perú como uno de los grandes productores y traficantes de cocaína. Opinan algunos que el negocio ha crecido tanto en los últimos años que, quizá, superan ya las toneladas de Colombia. Al autor de esta nota le afirmó un estadounidense,  que trabajaba en la sustitución de cultivos en Perú, que dicho programa se había cancelado por culpa de las amenazas contra los delegados para adelantarlo.

El premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien insiste en dar muestras de haber perdido el juicio con su apoyo a Humala, afirma que "elegir entre Keiko y Humala equivale a escoger entre el cáncer y el sida". Recordemos que numerosos tipos de cáncer son hoy curables y ninguno es contagioso, en tanto que el sida no se cura y sí es contagioso.  Por eso están prefiriendo los peruanos los malos recuerdos del pasado con Keiko Sofía Fujimori, frente al “Socialismo del Siglo XXI de  Ollanta Humala Chávez Castro.

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