Por: Rafael Orduz

Orgullos emprendedores

¿ROPA INTELIGENTE QUE PUEDE transmitir, a cualquier distancia, por celular, información sobre el ritmo cardíaco, la temperatura y la tensión arterial?

¿Alguien sabe de la producción de sistemas tiflotécnicos en Colombia, que no son otra cosa que ayudas a personas con discapacidades visuales, como para abordar  Transmilenio en Bogotá o el MIO en Cali? ¿O de foros en línea de autopartes, información sobre uso, instalación y venta, y talleres en línea?

En un país en el que el espectro noticioso lo cubren las ‘chuzadas’, las hazañas de H.H. o de Rojas, los falsos positivos o las audacias verbales y quirúrgicas de las reinas y la farándula, hay orgullos por doquier, como los de jóvenes emprendedores comprometidos con la innovación.

El país está lleno de gente emprendedora y creativa, que sólo busca oportunidades para mostrar su capacidad de innovación y convertirla en productos y servicios de inmensa utilidad.

Las actividades de estos jóvenes contrastan con la situación general de bajo interés público y privado por la inversión en actividades de ciencia y tecnología (que no supera el medio punto del PIB), el alto peso de las exportaciones de petróleo, café, níquel y carbón dentro del total de mercancías (más del 50% del valor) y el ínfimo número de patentes concedidas.

Hace menos de dos meses, por ejemplo, en San Pedro de Sula, Honduras, en la antesala de la reunión de miembros de la Organización de Estados Americanos, pocas semanas antes del show Zelaya-Micheletti, se realizó un evento organizado por YABS (Young Americas Business Trust) y la OEA, en el que concursaron 600 proyectos de jóvenes emprendedores de 36 países de América Latina y el Caribe (http://www.ticamericas.net).

Se otorgaron premios en ocho categorías. Jóvenes emprendedores colombianos ganaron el primer premio en cuatro de ellas: Espíritu emprendedor, Emprendimiento social, Negocios electrónicos, y Mejor emprendimiento, seleccionado por el público. Los ganadores representarán a Colombia en una final mundial que se realizará en los próximos días en Taiwán.

Varios de los proyectos tienen un común denominador: la estrecha relación entre la universidad y los proyectos empresariales. Es, por ejemplo, el caso del laboratorio de física del plasma, de la Universidad Nacional (sede Manizales) que sirvió de cantera formativa para el personal de la empresa que se creó para producir ropa inteligente, de usos en el área de la salud, la educación y la prestación de servicios. O de un grupo de egresados de la Universidad Industrial de Santander, unidos por el desarrollo de sistemas para orientar a personas invidentes en los sistemas de transporte masivo por medio de un dispositivo portátil, que se comunica con módulos ubicados en las estaciones (la intensidad de la vibración y el sonido son las guías para la persona invidente).

El hilo conductor: el conocimiento y la creatividad. ¿Qué tal que se apoyara masivamente el emprendimiento y la innovación? Correríamos el riesgo de convertirnos en una sociedad del conocimiento.

 

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