Por: Beatriz Miranda

Óscar López Rivera, libre

Después de 36 años de prisión, Óscar López Rivera, considerado por muchos el Mandela latinoamericano, retoma su libertad.  Veterano de la guerra de Vietnam, era el más significativo revolucionario puertorriqueño que permanecía detenido en las cárceles estadounidenses .
Su viacrucis empezó cuando terminó la guerra de Vietnam. Entonces regresó a Chicago, donde residía su familia. Allá se integró al movimiento de defensa de los derechos de los puertorriqueños, participando en manifestaciones de desobediencia civil y de militancia pacífica. 
En 1976 se integró a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), iniciando así su lucha clandestina en favor de la independencia de Puerto Rico, colonia de Estados Unidos desde 1898.
En 1981 fue capturado por el FBI, acusado de “conspiración” y por pertenecer a las FALN. Al ser detenido, apeló a su condición de prisionero de guerra. Según el Protocolo 1 de la Convención de Ginebra de 1949, que establece que un prisionero de guerra no puede ser juzgado como un criminal común, sobre todo si sus actos se vinculan a participación en una lucha anticolonial.
El protocolo fue ignorado por el Gobierno norteamericano, que lo condenó a 55 años de prisión federal. Los primeros 12 años fueron de total aislamiento. En 1988, debido a un intento de fuga su pena se extendió a 15 años más. En 1999, el expresidente estadounidense Bill Clinton le ofreció un indulto condicional, justificando que sus sentencias eran desproporcionadas comparadas con sus delitos, pero López Rivera lo rechazó. 
El 18 de junio de 2012, el Comité de Descolonización de la ONU aprobó una resolución promovida por Cuba, por medio de la cual solicitaba que se reconociera el derecho a la independencia y autodeterminación de Puerto Rico e instaba a la liberación de los prisioneros independentistas en Estados Unidos.
A pesar de que el proyecto de resolución había sido apoyado por Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, y fue adoptado por consenso por el Comité, la Casa Blanca la desconsideró. 
Posteriormente, su liberación siguió siendo reivindicada por artistas, intelectuales, dirigentes políticos y líderes sociales de Puerto Rico, América Latina y el mundo.El presidente Barack Obama le concedió un indulto, lo que le permitió regresar a Puerto Rico para cumplir la última parte en arresto domiciliario. El miércoles 17 de mayo, Óscar López Rivera fue liberado.
Sus primeras palabras en libertad fueron: “Yo vengo a luchar y a trabajar. Mi espíritu, dignidad y mi honor están mucho más incólumes hoy que el día que entré a prisión”.
“Voy a ver el mar y voy a ver si me cuelo por allí”. Una de sus mayores nostalgias durante los largos años en la cárcel, como se puede ver en la carta a su nieta: 
Querida Karina, 
“Después de la familia, lo que más echo de menos es el mar.
Ya han pasado 35 años desde la última vez que lo vi. Pero lo he pintado muchas veces, tanto la parte del Atlántico como la del Caribe, esa espuma sonriente en Cabo Rojo, que es de la luz mezclada con la sal.
Para cualquier puertorriqueño, vivir lejos del mar es algo casi incomprensible. Es distinto cuando uno sabe que está en libertad de moverse a cualquier parte y de viajar a verlo. No importa que sea gris y frío. 
Aunque veas el mar en un país lejano, te das cuenta de que recomienza siempre (como dijo un poeta), y que por ese mar pueden pasar los peces que se acercaron a tu tierra, y que llegan de allá trayéndote recuerdos”.
René, uno de los integrantes de Calle 13 se manifestó en las redes sociales: “Gracias por toda la unión y el apoyo recibido por ayudar a excarcelar a Oscar Lopez Rivera, el preso político más viejo del mundo”.
Una América Latina solidaria celebra el fin de una de las tristes marcas de la Guerra Fría. No obstante, después de 36 años de la prisión de Oscar López Rivera, Puerto Rico sigue siendo llamado y tratado como “Estado Libre Asociado”, hoy en estado de quiebra fiscal y financiera.
Profesora U. Externado

 

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