Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

Otra burla más al Valle del Cauca

La terminación de la doble calzada a Buenaventura se sigue enredando. Pese a las innumerables promesas del Gobierno, hay que repetir lo que sabiamente reza aquel tango que empieza diciendo “hoy un juramento, mañana una traición”, porque los vallecaucanos nos sentimos traicionados por un Estado faltón que nos prometió y nos requetejuró que esos pinches kilómetros que faltan estarían listos para finales de este año.

La verdad, dolorosamente, es otra. Por ejemplo, el tramo que falta entre los kilómetros 64 y 81 (17 km) está abandonado. A la empresa que tenía a su cargo la ejecución de la obra le declararon la nulidad del contrato, lo que encendió las alarmas. De eso hace un año.

¿Y qué ha sucedido en todo este lapso? Que no se ha adjudicado la nueva licitación y por donde debería pasar la doble calzada se está levantando una pista de bicicrós, hay derrumbes por doquier, la maleza tiene invadido el terreno y, según me comentaron, el dinero invertido allí se perdió.

Y lo peor de todo es que nadie responde y no hay una fecha para reiniciar la obra. Algunos contratistas manifiestan que, tal como se está exigiendo en los pliegos, no hay quien se le mida y por eso no le jalan a meterse en camisa de once varas, y no ha sido posible que las partes se pongan de acuerdo.

Mientras tanto, el tiempo pasa, los costos se multiplican y —repito— nadie da la cara, porque, en últimas, parece ser que el Gobierno no tiene un centavo y, lo peor, no lo va a tener para el próximo año.

Tenemos un ministro de Transporte que tiene vínculos afectivos con la región y un vice que, a pesar de su nombre, es tan caleño como el mango biche y el champús. Yo creo entonces que ellos tienen la palabra y no van a permitir que se le siga poniendo conejo al Valle y, peor aún, que se sigan burlando de un departamento que a través de Buenaventura le aporta a la burocracia nacional todos los billones del mundo.

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