Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Otra paz que no fue

Ya no son solo malos presagios. Tres acontecimientos en menos de un mes nos han devuelto, sin anestesia, al pasado de la guerra sin cuartel que se niega a dejarnos.

Las catástrofes humanitarias que viven hoy el Cauca y el Catatumbo, como lo denunció Human Rights Watch, y el diagnóstico del Comité Internacional de la Cruz Roja de que cerca de la mitad del país está en medio de, por lo menos, cinco conflictos armados dan cuenta de ello.

El sueño de la paz duró poco, si es que existió. Sonaba verosímil: entrega de armas de las Farc, firmas, refrendaciones, apoyo internacional, reconciliación, autoestima nacional. Llegamos a creernos un pueblo distinto…

Pero había otros intereses: desde los variopintos grupos armados que se nutren del narcotráfico y la minería ilegal, hasta quienes construyen su versión de paz desde la venganza, sus privilegios o la eliminación del otro, como lo viven hoy en el Cauca, símbolo de diversidad entre las culturas indígena, campesina y negra, que ya cuenta cinco víctimas para sumar a casi un centenar en el país, y más de 150 desde la firma de los Acuerdos. En junio ya siete pueblos indígenas habían huido por enfrentamientos entre el Eln y grupos residuales.

Como lo saben los habitantes del Catatumbo, en medio de asesinatos, secuestros y desapariciones del Eln, el Epl y otras bacrim, que dejan 17 víctimas entre marzo de 2018 y marzo de 2019, según HRW.

Esa guerra degradada se extiende a Nariño, Magdalena Medio, Norte de Santander, Antioquia, Córdoba y Chocó, como en los peores días que ya creíamos olvidados. Entre 2017 y 2018 aumentaron de 57 a 221 las muertes por artefactos explosivos, según el CICR.

Y, en medio de los escándalos de la fuerza pública y la inacción del Gobierno, entre agosto de 2018 y julio de 2019 ha habido 151 muertes violentas, cinco más que en el período anterior, según cifras del Cerac.

Frente a este cruel panorama poco importa si esta guerra es la misma del último medio siglo o es una nueva en esta seguidilla interminable, y si la paz fue un espejismo, es decir, una paz que no fue.

www.mariomorales.info y @marioemorales

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