Por: Nicholas D. Kristof

Otra píldora revolucionaria

¿PODRÍA SUPERARSE LA ESPERA mundial, de décadas de duración, respecto del aborto con pastillitas blancas que cuestan menos de un dólar cada una?

Eso parece posible, ya que estas píldoras están empezando a revolucionar el aborto en todo el mundo, especialmente en países pobres. Un resultado que puede salvar la vida de decenas de miles de mujeres cada año.

Cinco sextos de los abortos se realizan en países en desarrollo, donde la mala esterilización y la mala capacitación hacen que el procedimiento sea a menudo peligroso. Mueren hasta 70.000 mujeres cada año a causa de complicaciones en abortos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, investigadores encontraron una alternativa segura, barata y muy difícil de que los gobiernos la restrinjan: el misoprostol, un fármaco cuyo propósito original es prevenir úlceras estomacales.

“Siento lo que la gente debió haber sentido cuando descubrió la bomba nuclear”, dice la doctora Beverly Winikoff, presidenta de Gynuity Health Projects, una institución de investigación sobre salud reproductiva, sin fines de lucro. “Esta tecnología tiene gran significado”.

Este enfoque farmacéutico se denomina “aborto médico”. En Estados Unidos y Europa cosiste típicamente de dos series de pastillas “M”. La primera es mifepristona, antes conocido como Ru-486, y, luego, uno o dos días después, el misoprostol.

Usar los fármacos combinados produce un aborto en más de 95% de los casos, temprano en el embarazo. Sin embargo, es difícil conseguir la mifepristona en gran parte del mundo porque se usa sólo para inducir el aborto. En contraste, el misoprostol está disponible ampliamente y no se puede prohibir con facilidad porque también se usa para úlceras y puede salvar la vida de mujeres que padecen hemorragias posparto. Cualquier cosa que se piense sobre el misoprostol para los abortos, también es un salvavidas potencial para las mujeres que presentan hemorragia después del parto.

Investigadores han encontrado que si las mujeres toman el misoprostol solo, la efectividad baja a 80 u 85%. Puede sonar poco, pero es típicamente mucho mejor y más seguro que las alternativas a las que recurren las mujeres, notó Winikoff.

“El aborto médico representa una revolución en la salud reproductiva de las mujeres”, expresó Dana Hovig, directora ejecutiva de Marie Stopes International, un organismo de ayuda que proporciona servicios de salud reproductiva para mujeres en 43 países en todo el mundo. “Salva la vida de mujeres y tiene enorme potencial para incrementar el acceso a un aborto seguro a un costo mínimo”.

El aborto médico es indistinguible de uno natural. Eso es importante para las mujeres de países donde se arriesgan a una aprehensión si buscan ayuda en un hospital por complicaciones en un aborto provocado. Los riesgos parecen no ser mayores a los de uno espontáneo, y no se sabe de ningún daño a la mujer que resultó que después de todo no estaba embarazada. Un inconveniente serio es que se sospecha que el misoprostol causa malformaciones congénitas, quizás 1% de las veces, pero sólo si falla y continúa el embarazo hasta término.

En EE.UU., sólo cerca de uno de cada ocho abortos se practica con pastillas. En parte porque, por ley, la mifepristona debe tomarse en una clínica. Sin embargo, en el ámbito mundial, está aumentando la cantidad de abortos médicos, y representan casi 70% de todos los abortos en Escocia, según Marie Stopes International.

No se tiene claro cuán factible es un aborto médico cuando está avanzado el embarazo. “Suena a una pregunta simple, pero no lo es”, señaló Winikoff. En cierta forma y fuerza, parece que el aborto médico funciona “desde el día 1 hasta el término del embarazo”, dijo; pero aún se tienen que resolver su efectividad y seguridad en etapas avanzadas.

En EE.UU., las píldoras se pueden tomar hasta las nueve semanas de gestación. En Gran Bretaña, se permite el uso hospitalario de las pastillas hasta las 24 semanas.

¿Qué significan estas píldoras para las batallas políticas por el aborto? Para los firmes opositores, no importan los medios para terminar un embarazo. Sin embargo, mi corazonada es que, para quienes están en medio, tomar las pastillas en la casa puede parecer un proceso más natural que un aborto quirúrgico, y el resultado puede ser un poco más de aceptación.

De cualquier forma, sería difícil llevar a cabo una prohibición del aborto médico. Compañías indias están produciendo mifepristona y misoprostol a lo grande, y se pueden comprar empaques blíster con la combinación de los fármacos por menos de cinco dólares; y los envían a cualquier parte.

Además, se puede encontrar el misoprostol solo en todo el mundo, en sitios en internet hasta farmacias que venden sin receta médica en Delhi. Sólo cuesta unos centavos la pastilla en India.

Es probable que el misoprostol esté todavía más ampliamente disponible porque el año pasado la OMS amplió su uso a  “medicina esencial” que incluye el tratamiento de abortos y abortos incompletos.

Brasil y algunos otros países han intentado restringir el acceso al misoprostol por su uso para el aborto. Empero, obstaculizarlo significaría que morirían más mujeres por hemorragias.

A medida que se propaga entre las mujeres la noticia de lo que pueden hacer unas cuantas píldoras, es difícil ver cómo los políticos puedan detener esta revolución ginecológica.

 

* Dos veces ganador del Premio Pulitzer en comentario de opinión

 

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