Por: Hernán Peláez Restrepo

Paciencia

Paciencia, eso fue lo que tuvo Millonarios para terminar ganando con amplitud, tres goles por cero, al Cúcuta Deportivo.

Paciencia y un palito, como dice el refrán popular, puesto que el visitante llegó decidido, porque seguramente no tiene con qué pelear por el empate. Cuando eso pasa con cualquier equipo es más fácil perder. Sin ambición ofensiva, pues apenas en un saque lateral, donde se descuidaron los defensas azules, Edwards Jiménez, ingresado en el segundo tiempo, pudo anotar. De resto fue una espera casi desesperante durante todo el primer tiempo.

Entre tanto, Millonarios, con paciencia, conducido por Javier Reina y acompañado por el Pocho Insúa , en la complementaria hilvanó varias jugadas por el sector central preferencialmente, donde se vieron pinceladas de buen juego, de asociación de volantes, mientras los delanteros, Uribe y Agudelo, así no recibieran centros, se fueron metiendo en el cuento de tocar el balón, hasta que en cuestión de diez minutos, Reina, Insúa y Uribe, tocando este último el balón con el antebrazo, sellaron el triunfo del cuadro bogotano.

Podría creer que Insúa, por lo visto y la manera como los hinchas lo reconocen por su técnica, sería en un futuro, a pesar de su edad, el Ómar Pérez azul. Tiene mando, lee bien el juego y encajó de una en el estilo de este Millonarios, que ya consolidó un buen esquema defensivo.

Sin afán, sin desespero, Millonarios puede estar en buena senda. Tiene jugadores que saben con la pelota y, lo más importante, se nota que quieren jugar.

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