Por: Mario Morales

Pacto de derrotados

COMO DICE ERNESTO SABATO EN esa hermosa carta al cierre de Antes del fin, hay que comenzar por reconocer que hemos sido derrotados. Por acción y omisión: los más de 900 mil bogotanos que votamos por Samuel y todos los ciudadanos que permitimos que siga con su desgobierno incluso antes de posesionarse.

Era una derrota anticipada. ¿O no fue premonitorio ese “sí, no lo dudo” como respuesta del entonces candidato Moreno a la pregunta de Mockus de si compraría “50 votos para salvar la ciudad de alguien que ha comprado 50 mil”?

Y seguimos derrotados cuando ante cualquier perspectiva de cambio creemos que ya no hay caso, que sólo faltan ocho meses, que sería peor una transición, que la estabilidad, la institucionalidad y toda esa sarta de leguleyadas que nos tienen como nos tienen.

No. Ocho meses es mucho tiempo para resignarse a vivir o cambiar un destino. La justicia está haciendo parte de lo que le corresponde: ese largo desfile de investigaciones y carcelazos por corrupción. Le resta terminar el proceso en la misma línea, con castigos ejemplarizantes.

Mientras tanto, cada nueva denuncia despierta más rabia y desazón que la anterior frente a una administración que se especializó, sin ruborizarse, en meternos gato por liebre, como lo denuncia El Tiempo con el escondido recorte de obras en la 26 para maquillar cronogramas hechos a la ligera y que tienen que ver más con la imagen del alcalde que con necesidades de los ciudadanos. Es otra muestra de su indolente improvisación y/o ineptitud, que tiene capítulos recientes como Transmilenio por la séptima o los estudios del metro que investiga la Procuraduría.

Y el alcalde aferrado como un gato en caída a pesar de las encuestas, de peticiones de renuncia de políticos o columnistas como Natalia Springer, y el descontento popular manifiesto en redes sociales.

Pero ¿estamos condenados a esperar lo que no va a suceder? ¿Acaso no existen vías constitucionales como la revocatoria del mandato para quien frustró no sólo el sueño de gran ciudad sino la ruta de una opción política distinta?

En esa carta Sabato era un derrotado, como cosa rara, ligeramente optimista. ¿Nos alcanzará la esperanza?

www.mariomorales.info y @marioemorales en Twitter.

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