Por: Paloma Valencia Laserna

Pagaremos más por el servicio de aseo

La Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) promueve la nueva licitación de aseo induciendo a errores a los ciudadanos. Por ejemplo, dicen que gracias a esta hará una rebaja del 19% en la tarifa; no es cierto, la rebaja no tiene que ver con la licitación.

Se debe a que dados los cálculos actuales, con las exigencias existentes, la CRA consideró que la tarifa podía reducirse en ese porcentaje. Lo que no le dicen a la ciudadanía es que con las muchísimas nuevas exigencias que se incluyeron en la licitación, la tarifa –con certeza- va a ser aumentada.


La tarifa que establece la CRA está relacionada con los costos de operación, y las nuevas exigencias los elevan de manera evidente. Por ejemplo, el concepto de área limpia –que en teoría suena muy impresionante- establece que el operador debe barrer un número determinado veces a la semana, y el sitio debe permanecer limpio durante las 18 horas siguientes, pues si encuentran mugre le impondrá una multa. Ello supone que el operador va a tener que barrer durante las 18 horas, eso -que puede ser deseable- va a costarnos más. Miriam Margoth Martínez, directora investigada de la UAESP lo dice claramente en El Tiempo: “los nuevos operadores tendrán la obligación de mantener limpia la zona de recolección que se les adjudique "sin importar los recorridos de recolección"”; lo que no dice es que más recorridos tienen mayor costo.


Si el modelo financiero cierra, es decir que lo que tiene que hacerse queda pagado con la tarifa reducida en un 19%, es un tema que se viene discutiendo tiempo atrás. Al parecer muchos de los oferentes encuentran que no y que las perdidas llegan hasta de 40 mil millones. Así lo vislumbró el Dr. Julio Cesar del Valle Rueda en las discusiones que sobre este asunto sostuvo la CRA, donde el experto señaló que la división de las ASE -área de servicio exclusivo- no era adecuada pues unas eran negocio y las otras no eran viables financieramente. La observación fue subsanada por la UAESP obligando a que los operadores que quieran participar en la licitación tengan que presentarse en todas las ASE, y así, aun las que no son negocio tendrán que ser atendidas.


El mal diseño de las ASE y las nuevas obligaciones que se le recargan a los operadores van a dar como resultado que una vez adjudicada la licitación, los operadores envíen una solicitud a la CRA para que ajuste la tarifa y tenga en cuenta los nuevos costos operacionales, o se presenten demandas por desequilibrio financiero. El resultado será que los bogotanos tendremos que pagar mucho más por un servicio con exigencias que bien evaluadas podrían ser excesivas.


Dicen además que la licitación cuesta 2,4 billones. Ese número surge de lo que los bogotanos vamos a pagar por el servicio de aseo, que visto lo anterior seguramente será más. Vale la pena resaltar que el Distrito no invierte en esta licitación. Lo que se está adjudicando es el derecho a las ASE en las que está dividida la ciudad, sobre las cuales los operadores prestarán el servicio y cobrarán una tarifa a los ciudadanos. Esa tarifa son los ingresos brutos de los operadores, no la ganancia, que –dado el escenario actual- será un porcentaje entre el 0% y 5% (hoy está entre el 5% y el 15%).


La presentación del tema del reciclaje por parte de la UAESP tampoco ha sido clara. Hoy en día los recicladores extraen el material  reciclable antes de que los operadores del servicio de aseo lo recojan.  Hoy por hoy no pagamos el servicio del reciclaje, ese lo prestan prácticamente gratis los recicladores, que remuneran su trabajo con la venta de estos materiales.


Pagar por el reciclaje parece sensato, y los bogotanos tendremos que hacerlo; pero la idea de la licitación es confusa y compleja. Los operadores deben integrar a los recicladores; entregándoles un mínimo del 5% de las utilidades mediante acciones de industria. Además, tendrán que darles uniformes y hasta hace poco vehículos (que fueron suspendidos en una de las múltiples modificaciones); ello encarece los costos de los operadores en sumas que van desde 40 mil millones hasta 90 mil millones. No parece razonable mezclar dos negocios distintos, cuando hubiera bastado crear un cobro que fuera destinado a los recicladores. La integración de esos negocios ha dado para que personas que no son recicladores se asocien y se hagan pasar para obtener esos beneficios. La UAESP seleccionó ya las asociaciones que participaran en el negocio, y ya empiezan los enfrentamientos entre los recicladores por las zonas en las que siempre han estado y que ahora pretenden usurpar asociaciones nuevas.


El problema de los recicladores es tan grande que merece un capítulo aparte, basta decir para los propósitos de está columna, uno de los costos que influirá en el aumento de la tarifa, este tal vez, el único justificado y necesario.

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