Por: D. Buenavida

Pajares Salinas

Es un restaurante de cincuenta años en Bogotá, fundamentado en una larga tradición familiar de buenos cocineros españoles.

Primero llegó Salinas, después los sobrinos Pajares, que constituyeron una época en Bogotá con su excelente restaurante Pajares. Ahora el viejo pero siempre vivo restaurante está en manos de Saturnino y sus hijos. Saturnino retirado y el hijo José Augusto Saturnino como chef. El recinto es agradable, la cocina abierta y la atención esmerada.

Es comida española, sin muestras de la tremenda creatividad culinaria por la que pasa la comida española de estos tiempos, pero con el sabor y el encanto de la cocina tradicional. Pajares siempre ha ofrecido buena comida sin distracciones publicitarias, ni desviaciones del propósito de comer bien.

El menú está compuesto por platos españoles e internacionales. Encontramos: tapas españolas como boquerones, jamones ibéricos, tortilla de papa, calamares al ajillo, pulpo a la gallega, alcachofas.., treinta y cuatro delicias con precios entre $25.000 y $75.000. Siete platos de mariscos (langostinos) de $50.000. Ocho pescados, la mayoría de las tradicionales recetas españolas, de $40.000. Once platos de carnes a $38.000. Las “Especialidades Pajares Salinas” son once donde brillan los “calamares en su tinta”, “rabo de buey”, paella, “riñones al jerez” y “cochinillo”. Buena y variada cava  de vinos.

Hoy comimos un rico pan de la casa con nuez de Brasil. De entrada una docena de “caracoles al ajillo” con su salsa de ajo, aceite de oliva, perejil y laurel. Estaban ricos y el pan mojado en la salsa ayudaba mucho. “Alcachofas salteadas con jamón serrano”. Un plato abundante de suaves alcachofas con jamón frito, en salsa de aceite de oliva, pimentón rojo y tris de tomates. Realmente recomendables. Como plato fuerte, “Atún a la vasca”. La vieja receta vasca para pescados, con mejillones, arvejas, espárragos, camarones, pimentón, huevo cocido, vino blanco y agua, laurel y perejil. El pescado, apenas pasado de lado y lado por la sartén con la salsa, estaba en el punto óptimo de cocción del atún. Chuletas de cordero a la parrilla, bien pero un poco pasadas de parrilla. Acompañamos con “papas sauté”, estaban deliciosas. Las hacen muy bien. Los vegetales calientes: zanahoria, brócoli, espinacas y habichuelas estaban recocidos e insípidos, mal hechos. En la carta de postre echamos de menos algunos postres españolísimos y nos fuimos con “Ciruelas en almíbar flambeadas con bastante brandy”. El resultado del postre fue satisfactorio.

El placer de comer en Pajares va mucho más allá de los sentimientos de nostalgia por el tradicional y encantador viejo restaurante, en Pajares siempre se come bien.

Carrera 10 N° 96-08

[email protected]

Buscar columnista

Últimas Columnas de D. Buenavida

Distrito Federal

Pesquera Jaramillo

Niko Café II

Jacques

Matiz II