Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Palabras clave y palabras vacías

Quizás ya sea tarde emprender la recolección de firmas que avale la elección de aporofobia como palabra del año, si es que aún queda alguien en este país que no haya firmado candidaturas, revocatorias, apoyos o manifiestos contra la recolección de firmas. De hecho, la palabra firmatón debería estar pujando por ganarse un lugar en ese escalafón.

El vocablo es uno de los 12 seleccionados por la Fundación del Español Urgente porque representan, por su significado, implicación, debate social y mediatización, lo acaecido en el año que termina.

De aporofobia, miedo, rechazo o desprecio a los pobres y necesitados, si nos dejamos de hipocresía, sufrimos todos en mayor o menor medida, dependiendo del grado de cercanía o afectación.

Lo prueba el asesinato sistemático de líderes sociales, es decir, de pobres que defienden pobres con unas “pobres” y también rechazadas herramientas que son los derechos. Tan pobres que además de impunes son estigmatizados con pobres argumentos como líos de faldas o cosas menores, por quien debería ser el principal defensor de esos derechos, el ministro de Defensa.

Pero sufren de esa mortal tara o depravación quienes, a pesar de lo que dicen la ley, las cortes y los jueces, se oponen a que las víctimas tengan representación legislativa, no vaya y sea que los excluidos por fin tengan voz parlamentaria.

La padecen, no, qué va, la ostentan quienes se oponen a todo movimiento, reivindicación o mejoramiento de las condiciones infrahumanas con las que lidian su cotidianidad la mayoría de colombianos, distorsionándolos con la etiqueta de “castrochavismo”, vocablo que sería también candidato para la Fundéu de no estar tan vilipendiado y macartizado.

Esa hostilidad hacia los desposeídos y hacia los “otros” podría hacerse extensiva a quienes dicen apoyar la reinserción de excombatientes, pero no los aceptarían en sus vecindarios, comunidades o ámbitos laborales.

La aporofobia, en fin, la padecemos todos, cuando no ayudamos por miedo a bajar el vidrio, a abrir la puerta o extender la mano y aun así osamos decir Feliz Navidad... Stop words o palabras vacías.

www.mariomorales.info y @marioemorales

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