Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

Palos de ciego

A estas alturas el presidente Santos debería temerles a los consejos de expertos asesores, pero no ha aprendido la lección. Ojalá antes de irse revelara de cuál de los tantos consejeros recibió la sugerencia del plebiscito para consultarle al pueblo si aceptaba o no el Acuerdo de Paz con las Farc, que no sólo perdió sino que resucitó al cadáver político de Álvaro Uribe, quien en las elecciones precedentes apenas había ganado la Gobernación en Casanare.

Pero como al que no quiere caldo se le dan dos tazas, ahora una comisión dizque de expertos le ha aconsejado a Santos reducir los gastos que golpean a los más desfavorecidos, pues pretende que se incremente la edad de jubilación y el valor de la cotización al 18 % que hoy está en el 16 %. Uno de los miembros de esta sofisticada comisión —Leonardo Villar— no fue capaz de explicar en El Tiempo cuál era la razón para fustigar otra vez las jubilaciones con medidas antipáticas y elitistas.

Eso tenía que pasar con unos flamantes expertos a quienes la única forma de reducir el gasto público que les gusta es la que afecta a las clases trabajadoras, quienes no fueron oídas. Otros analistas alejados de la pompa gubernamental consideran que si bien es cierto que las cotizaciones para lograr una pensión en Colombia no son las más altas del mundo, sino relativamente bajas y que con el aumento de la expectativa de vida la gente tendrá que trabajar más tiempo, lo que en teoría justificaría incrementar cotización y tiempo de la misma, no puede ser que habiendo $80 billones anuales de evasión de impuestos (9 % del PIB) la primera solución no sea atacar la evasión ni otros gastos como la publicidad oficial. Incrementar edad de jubilación y tiempo de cotización es más de lo mismo: cobrar a unos pocos contribuyentes que no tienen cómo defenderse, en lugar de aconsejar que se recupere todo el recaudo que se roban algunos sectores que tradicionalmente han estado al margen de la tributación, sin que las autoridades hagan el más mínimo esfuerzo por erradicar ese cáncer.

Las pensiones valen $40 billones anuales, por lo que con la mitad de la evasión se cubrirían las mismas sin necesidad de cambiar el régimen actual; pero la pereza de nuestros “expertos” es aterradora. No les gusta sino lo que es fácil y que afecta a los débiles.

Hasta ahora nadie de la comisión ha dicho que se preocuparon por reducir los inmensos gastos de publicidad de las entidades del Estado, porque esa sugerencia no habría sido bien recibida por algunos medios de comunicación que viven de la pauta oficial. Por algo similar, hace unos años Andiarios se opuso a la supresión del caduco sistema de emplazamientos previsto en la ley procesal con el argumento de que de ellos vive la prensa de provincia, que fue lo que pesó en el Gobierno, no si la justicia se beneficiaba o no de esos inútiles edictos emplazatorios.

Pero volvamos a la Comisión de Gasto que se inventó el ministro Mauricio Cárdenas, que él mismo preside y en la que, fiel a su actitud excluyente, no se le ocurrió llamar a las centrales obreras, por lo que los trabajadores han recibido mal sus recomendaciones. Y para colmo de males, Cárdenas al crear esta comisión, por sí y ante sí, sentenció que con ella “el país tendrá un garante adicional donde se establece un agente evaluador para el seguimiento de la asignación de los presupuestos de la nación”. ¿Cómo así? Olvidó Cárdenas que quien controla y hace seguimiento al gasto público es el contralor de la República, quien puede solito sin la ayuda de una comisión de arrogantes expertos designados por el propio ministro controlado, cuyo informe confirmó que en ella no están todos los que son, ni son los que están, pues faltó pueblo.

Veremos si el Gobierno se atreve a seguir ciegamente las recomendaciones de esta comisión, para que en pleno año electoral los trabajadores se movilicen y sean oídos. Ya Santos debería saber que un camello es un caballo dibujado por una comisión.

Adenda No 1. El presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, honró el dicho del doctor Johnson: “La moralidad pública es el refugio de los bribones”.Primero posó de incorruptible y ahora de cómplice del fujimorismo. Si no lo echaron por incompetente moral, deberían sacarlo por indigno.

Adenda No 2. Feliz y próspero 2018.

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Nota del director: Esta columna se modificó para corregir el  nombre de Leonardo Villar, director de Fedesarrollo

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