Por: Columna del lector

Pan y Circo, ¿casos de éxito europeo?

Por Germán Vargas G. *

El alemaná Klaus Regling, director del Mecanismo Europeo de Estabilidad, recientemente calificó los rescates financieros de Portugal, España y Grecia como casos de éxito. Tan absurdo y contradictorio ese calificativo, como el hecho de que esos cerdos (pigs, sumando a Italia), que maquillaron cifras para ocultar los problemas y amenazaron con retirarse de la UE, sean quienes gobiernan las instituciones de la eurozona.

Aunque persiste el riesgo de otra crisis global, las cortinas de humo y las noticias falsas —ad hominem o sensacionalistas— han servido de distractoras para los demás riesgos. De hecho, el antagonista de moda es Trump, aunque ha confrontado los nacionalistas subsidios agrícolas de la Unión Europea, y las prácticas desleales pese a las cuales China se atrevió a defender el libre comercio durante el Foro Económico Mundial.

El problema es que la confusión se ha convertido en cinismo. Por ejemplo, nadie parece preocuparse con la burbuja del fútbol en esos países, ignorando la cruzada que representó la llegada de Cristiano a España, y la bochornosa relación que tuvo con Bankia, y el Banco Central Europeo, durante la Gran Recesión.

Ahora que abandonó la “casa blanca”, y se fue a evangelizar a Italia, apenas despertó una efímera indignación entre los sindicatos de Fiat, que rápidamente olvidaron las condiciones de desempleo, inestabilidad laboral, y detrimento salarial que ha padecido su país: panem et circenses.

Queda demostrado, entonces, que la especulación financiera se funde con la política y la futbolera. De hecho, aunque nadie apostaba un euro por la selección portuguesa, debido a la pobreza de su fútbol —basado en la defensa a la espera del esporádico oportunismo de su estrella—, ganaron la Eurocopa.

Esto siempre servirá de paliativo. Entretanto, algunos de sus compatriotas, que ostentaron con escasa popularidad local las dignidades ministeriales y presidenciales, conquistaron la diplomacia europea, con la misión de rescatar de la ortodoxia y tacañería táctica a las instituciones que habían lanzado salvavidas a sus países durante la depresión económica.

El BCE, la ONU y la OCDE son algunas de las instituciones donde se han ubicado los lusos, desde la Revolución de los Claveles —con la que superaron medio siglo de dictadura—. Su más reciente Caballo de Troya fue Mario Centeno, en la presidencia del Eurogrupo (ministerio de finanzas de la UE), quien sustituyó a un neerlandés que había descalificado, con golpes bajos, sus políticas intervencionistas.

Desafiando la retardataria frugalidad impuesta por sus acreedoras, la “Madame la Marquise” Lagarde y la “Mutti” Merkel, Portugal avizora el fin de 25 años de continuo déficit. Sin embargo, el desempleo apenas ha cedido a los contratos de medio tiempo, su salario mínimo continúa siendo de los menores de la Eurozona, y su deuda es aún una de las mayores del bloque.

No parece que ameriten denominarse casos de éxito las ruinas griegas y las recuperaciones i-lusas.

* Catedrático, german.vargas@uniandes.edu.co

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