Panamá: un aliado

En menos de 60 días dos delegaciones de altos funcionarios del gobierno de Panamá han visitado nuestro país y, desde luego, esa es una señal del interés que tiene el presidente Ricardo Martinelli en mantener buenas relaciones de vecindad y una mayor cooperación para afrontar los problemas de narcotráfico, inseguridad, tráfico humano y presencia de grupos armados en la frontera con Colombia.

Ambas delegaciones han sido encabezadas por el ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino. En sus declaraciones se palpa un tono diferente hacia las relaciones diplomáticas para la búsqueda de soluciones comunes a los múltiples problemas fronterizos. Un tono diferente del que existió durante el gobierno del ex presidente Martín Torrijos, que se caracterizó por una marcada ambigüedad y un soterrado anticolombianismo.

Contrario al ex mandatario Torrijos, el presidente Martinelli se ha declarado amigo de Colombia y dispuesto a cooperar y consolidar una política binacional para luchar contra el lavado de activo, el tráfico de armas, el narcotráfico y el trasiego de guerrilleros y paramilitares hacia Panamá. Por lo tanto, la postura del gobierno de Martinelli de ayudar a combatir las bandas de criminales que operan en la frontera es un asunto que ha adquirido más trascendencia, especialmente ahora con el debate de la presencia de militares estadounidenses en bases militares colombianas.

En el tema del acuerdo militar entre Bogotá y Washington, Colombia no sólo enfrenta una vecindad hostil, liderada por las jaurías de mandatarios intervencionistas como Chávez, Correa, Ortega y otros incondicionales del Alba, sino la ambivalencia de gobiernos como el de Brasil, México y otros del hemisferio. En efecto, de los países vecinos, Colombia sólo cuenta con el respaldo franco de los presidentes de Perú y Panamá.

Por eso a la luz de los problemas de aislamiento que enfrenta Colombia en la vecindad, resulta oportuno que nuestra Cancillería y la Embajada en Panamá impulsen con el gobierno panameño la realización de una cumbre binacional que podría realizarse en Quibdó o en La Palma (Panamá), para abordar los temas de cooperación y los asuntos bilaterales sobre el fortalecimiento de las políticas fronterizas, los proyectos de desarrollo económico y de integración como la línea de interconexión eléctrica, el gasoducto y la conexión terrestre, así como los temas de seguridad, narcotráfico, tráfico de armas y refugiados.

 José E. Mosquera. Chocó.

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