Por: Patricia Lara Salive

Papá Obama

CONOZCO EL HUECO QUE SE SIENTE en el corazón cuando en el hogar se carece de una figura masculina que lo guíe y lo dirija, afirmó el pasado domingo, Día del Padre, el candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama.

Luego, el carismático senador por Illinois, cuyo padre, un inmigrante de Kenia, de origen musulmán, lo dejó cuando tenía dos años porque se fue a estudiar a la Universidad de Harvard y nunca cumplió su promesa de regresar a su casa, agregó ante una multitud negra, congregada en una iglesia de Chicago:

– Necesitamos familias que críen a sus hijos, padres que reconozcan que su responsabilidad no termina en la concepción… Lo que a uno lo hace un hombre no es la habilidad de tener un hijo. Cualquier idiota puede tenerlo. Eso no lo convierte a uno en papá. Es el coraje de criar un hijo lo que lo vuelve a uno un padre.

Obama, quien ha vivido con la obsesión de darles a sus dos hijas un hogar estable para que no padezcan el calvario que él vivió, explicó que más de la mitad de los niños negros de Estados Unidos son hijos de madres cabeza de familia (en Colombia lo son los nacidos en el treinta por ciento de los hogares), y que “hay demasiados padres ausentes de demasiadas vidas…, que han abandonado sus responsabilidades y que han actuado como niños en lugar de hacerlo como hombres”.

Ante un público que se sintió tocado por su discurso y que no paraba de murmurar luego de cada afirmación suya, el senador por Illinois concluyó: “Por eso, los fundamentos de nuestras familias son más débiles”.

¡Qué contraste el que mostraron las actividades desplegadas por el candidato demócrata y por su competidor en este Día del Padre! Mientras Obama, de 47 años, logró mover las fibras más profundas no sólo de su audiencia de color, sino de todo el país, ya que los medios de comunicación se encargaron de amplificar el contenido de su discurso en las conciencias de los hombres que abandonan a sus hijos, John McCain, un republicano blanco, de 71 años, usó ese emblemático día para reunirse con el canciller de Iraq, Hoshyar Zebari, y hablar de la guerra en ese país que, parece, será interminable, así como de la posibilidad de que continúe la presencia militar norteamericana en ese lugar donde mi Dios situó el Paraíso Terrenal.

Sí, definitivamente Barack Obama es un fenómeno político, brillante, buen orador, de figura atractiva, con un aire de sinceridad y de cercanía con la gente que conseguirá que, de ser un candidato atípico y sin posibilidades de éxito, por ser negro y por tener algún ancestro musulmán, se convierta, muy probablemente, en el primer Presidente de color de la primera potencia del mundo.

Ojalá así sea.

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Nota: ¡Qué bueno viajar a Estados Unidos en una compañía que trata a los pasajeros que van allá como a personas que merecen respeto y no como a sospechosos de haber cometido el peor de los delitos, tal como ocurre en Continental o en American Airlines, donde el viajero debe responder preguntas humillantes, deshacerse de comestibles comprados en el área libre de impuestos (¡peligrosas y blandas cocadas muy bien empacadas, por ejemplo!), prepararse para que probablemente su maleta no le llegue y soportar, si emprende un vuelo doméstico, que para alcanzarlo tenga que pasar controles donde lo obliguen a quitarse los zapatos y el cinturón y donde lo traten a las patadas.

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