Por: Luis Carlos Vélez

Papiloma: ¿histeria colectiva?

Las escenas que se registran en El Carmen de Bolívar parecen producto de la ficción.

Allí, al mejor estilo de García Márquez, las niñas se empiezan a desmayar quejándose de dolores en las extremidades, ganas de vomitar y falta de oxígeno, lo que obliga a sus padres desesperados a llevarlas hasta los centros médicos para que sean analizadas. Luego empiezan a aparecer las versiones de que estos quebrantos de salud de las menores son producto de la vacuna contra el papiloma humano y entonces todas aquellas que alguna vez fueron vacunadas empiezan, sorpresivamente, a inundar los centros de salud.

En medio de esta algarabía, el Gobierno Nacional envía un grupo de expertos para analizar la situación. Esta comisión rápidamente concluye que los quebrantos de salud de las jóvenes no tienen que ver con la vacuna. Al mismo tiempo, los expertos internacionales, acento foráneo incluido, aparecen para decir que una cosa no está relacionada con la otra.

Todo esto va ocurriendo mientras nosotros, los medios de comunicación, vamos registrando lo ocurrido y dándonos cuenta de que la historia está a punto de ponerse mejor. Al hacer los conteos, los periodistas en el lugar empiezan a percatarse de que no sólo el número de registros de niñas que ingresa es alto, sino que también el número de pacientes que es dado de alta es elevado. Es decir, son pocas las que se quedan para una observación mayor, ya que las demás no presentan un cuadro que merezca una mayor intervención.

Entonces aparecen los insultos y amenazas para los comunicadores que se atrevan a cuestionar la situación de salud de las pequeñas. También llegan órdenes legales y hasta la Fiscalía. Ya hay jueces en la región que, ante el desbordamiento de los centros de salud locales, están exigiendo que las pacientes sean trasladadas a Bogotá para que sean revisadas, a costos elevados.

Como en las obras de ficción colombianas, en este caso debe haber un filipichín leguleyo ambicioso que sueña con representar a los supuestos afectados en una demanda contra el Estado por comprar las vacunas. En su discurso también argumentará que existieron intereses ocultos al realizar la millonaria compra a las endemoniadas multinacionales.

Si la novela termina de esta manera, la historia dejará de ser médica para volverse judicial y todo el peso de la ley deberá caer sobre quienes están generando esta histeria colectiva. El papiloma humano genera cáncer de cuello uterino, que es el principal causante de mortalidad por cáncer en las mujeres de nuestro país. Entorpecer su prevención no es algo más que la invitación a la muerte. Si alguien está tratando de sacarle provecho a la desinformación de una comunidad vulnerable como la de El Carmen de Bolívar, debe prepararse para enfrentar una pena ejemplar.

De igual manera, el Minsalud debe ocuparse de sus comunicaciones. Es necesaria la presencia de funcionarios en Bolívar que desmientan creencias equivocadas y den cifras sobre la evolución de las pacientes. Si no lo hace, la cartera caerá en uno de los errores más graves de este gobierno, el de no saber comunicar.

 

*Luis Carlos Vélez

 

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