Por: Hugo Sabogal

Para abstemios

Hay abstemios buena onda y abstemios mala onda.

Muchos de estos últimos, incluso, leen artículos y notas sobre bebidas alcohólicas, sólo con el propósito de alimentar sus frustraciones y fustigar contra quienes, por elección, beben una copa de vino o de algún destilado como parte de su integración social o familiar, o porque simplemente se les antoja. En verdad, nunca he visto a nadie del primer grupo irse lanza en ristre contra quienes, también por preferencia individual, han optado por la ruta del cero alcohol. Pero en fin…De todo hay en la viña del Señor.

Entre los abstemios buena onda las razones de su postura incluyen condiciones médicas, religiosas y, obviamente, personales, incluyendo aquellos que evitan caer de nuevo en las garras de una vieja adicción. Mis respetos. Y hay abstemios de ocasión que evitan la ingestión alcohólica cuando conducen. Hacen bien: jamás hay que combinar alcohol con gasolina.

Muchas de estas personas, sin embargo, me escriben y me preguntan sobre cómo reemplazar las bondades terapéuticas del vino (flavonoides o resveratrol), sin tener que beber alcohol. O qué alternativas existen para brindar con los demás y, a la vez, mantenerse en estado de sobriedad.

Las posibilidades son muchas y variadas, y las resumo en los siguientes renglones.
En Estados Unidos y Europa la oferta de cervezas y vinos sin alcohol –o casi sin alcohol (menos del .5%)– es amplia. Pero siempre conviene cerciorarse antes de abrir cualquier botella para evitar problemas.

En cuanto a los vinos, los hay tintos, blancos, rosados y espumosos. Quienes se han preguntado si estos mantienen sus propiedades benéficas cuando se les extrae el detonante en cuestión, la respuesta es afirmativa.

En el caso de los tintos libres de alcohol, la presencia de antioxidantes, como el resveratrol, incluso se potencia. Ante estas circunstancias, muchos productores de alimentos han decidido utilizar como materia prima para sus jugos varias uvas vitiviníferas como la Cabernet Sauvignon, la Malvasía o la Chardonnay.

Hay, por supuesto, otras bebidas con taninos que son saludables y que, además, facilitan su armonía con la comida A esta categoría pertenece, por ejemplo, el té, en sus múltiples formas; negro, verde, blanco y Oolong. Todos contienen abundantes compuestos antioxidantes, que se extraen al preparar la infusión. El té negro, por ejemplo, reduce el riesgo de enfermedades isquémicas a través de su carga de flavonoides. El té verde obra como digestivo al estimular los movimientos del intestino. Quienes evitan el té porque reduce el sueño (debido a la presencia de cafeína), vale la pena señalar que, si se mezcla con hierbas como la manzanilla (que produce somnolencia) o la crisina (que reduce la ansiedad), los posibles efectos negativos se contrarrestan.

De igual manera, existe una larga lista de cócteles con frutas y bebidas no alcohólicas que se expenden, incluso, en bares tradicionales. En su mayoría, se elaboran con jugos de lima-limón, arándano, mora, piña, agua de coco, naranja, granadina y helados de diversos sabores, entre muchos otros ingredientes. En cierta forma, aquí la imaginación es el límite.

He aquí algunos:

Cóctel de jugo de tomate

Mezcle jugo de tomate, varias gotas de limón, una pizca de salsa Worcestershire, un par de gotas de tabasco, sal de apio y pimienta. Sirva en las rocas. Adorne con una rodaja de limón y una rama de apio. Es una forma de imitar al Bloody Mary, pero sin alcohol.

Igualmente, hay mezclas más elementales, pero no por ello menos sugestivas y refrescantes. Por ejemplo:

Limonada frizante

Exprima un limón y ponga el jugo resultante en un vaso alto. Agréguele dos cucharaditas de azúcar. Revuelva hasta disolver. Después añada unos cinco cubitos de hielo y complete el contenido con una soda. Adorne con una rodaja de limón. Puede gozarse como si se tratara de un Gin & Tonic.

Ponche tropical

Llene un vaso largo con hielo y vierta cuatro partes de jugo de arándano o de mora, dos partes de jugo de naranja, una parte de jugo de limón . Complete con Canadá Dry o Ginger Ale. Como adorno puede ensartar, en un palillo, unas bayas de uchuva. Sirva con un par de pitillos.

Así que, si ha optado por no beber alcohol y desea acompañar a quienes sí lo hacen–sin juzgarlos ni atacarlos– piense en la cerveza o vino sin alcohol, en el té helado o caliente, o en numerosos y atractivos cócteles de jugos de frutas tropicales. Y, obviamente, brinde con los demás.

VENTANAS

El vino de la semana

Bodega: Chocalán Wines
Marca: Chocalán Merlot Selección
Variedades: Merlot (85%), Cabernet Sauvignon (10%), Syrah (5%)
Estilo: Tinto con cuerpo medio
País: Chile
Región: Valle de Rapel
Subregión: Melipilla
Importador para Colombia: Viñas Boutique

Pese a la embestida desatada contra el Merlot (y a favor del Pinot Noir), en la película Sideways (Entre Copas), esta variedad continúa sorprendiendo por su discreción y elegancia, y por la manera tan fácil como complace cualquier paladar. De color frambuesa brillante, este vino ofrece notas a ciruelas rojas, y a un insinuante perfume de fresas. Es muy fresco en el paladar, con taninos vibrantes, pero suaves, con ligeros toques a mentol y vainilla. Es ideal con carnes rojas suaves, pastas o, incluso, algunos pescados grasos como el salmón o el atún.

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