Por: Harry Sasson

Para amantes del chocolate

Todos, en algún momento, hemos pecado con su dulce sabor.

Gracias a los franceses y su gusto generalizado por la cocina, la gastronomía mundial hoy es lo que es.

Durante los últimos siglos, los galos han sacado de sus cocinas maravillosas técnicas y preparaciones espectaculares, que han afectado lo que comemos y la manera como lo preparamos. Y lo más impactante es que muchas de sus recetas se han convertido en clásicos mundiales, como es el caso de la mousse, cuya base es la clara de huevo montada a punto de nieve.

Es probable que usted se pueda comer una mousse en cualquier ciudad del mundo, pues se trata de un postre obligado y aplaudido. Quizá lo que ha hecho famoso en el mundo este sencillo plato es que se trata de una especie de crema suave y de textura esponjosa, con diminutas burbujas de aire en su interior (de hecho, el término francés mousse significa espuma en español).

La razón de esta maravillosa consistencia reposa en las claras de huevo en punto de nieve que se utilizan para su preparación y que le aportan aire a la mezcla.

Las versiones más conocidas son la mousse de chocolate y la mousse de frutas, aunque también tienen fama las mousses saladas, como la de espárragos o la de salmón. Este postre se puede elaborar con chocolate blanco o negro y en cualquier caso el resultado final depende de la calidad del chocolate que se utilice.

Les presento, entonces, una clásica mousse de chocolate que será el final perfecto para las cenas de Semana Santa, fácil de preparar y muy adecuada para recordar la herencia que Francia legó a la gastronomía mundial.

Más en www.harrysasson.com o escribiendo a [email protected]

Mousse de chocolate

Ingredientes para 4 personas

1.250 gramos de chocolate negro de buena calidad

100 gramos de mantequilla

5 yemas de huevo

10 claras de huevo

50 gramos de azúcar impalpable

Preparación

En baño de María funda el chocolate y mézclelo con la mantequilla removiendo constantemente. Añada las yemas una a una, mientras sigue batiendo. Aparte, bata las claras a punto de nieve, espolvoreándolas con el azúcar. Vierta lentamente la mezcla sobre las claras, haciendo movimientos suaves y envolventes con una espátula para evitar que se pierda el aire de la preparación. Vierta en copas hasta la mitad y lleve a la nevera por lo menos durante cuatro horas. Para servir, decore con crema chantilly y escamas de chocolate.

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