Para mejorar el transporte

Sobre el Transmilenio habría que constatar: irregularidad de frecuencias:

larga espera de articulados, luego de lo cual vienen 3 y hasta cuatro seguidos; ¿por qué tal cantidad de vehículos "en tránsito", he contado hasta 7 mientras espero en una estación en hora pico; cada vez es mas frecuente observar a personas comiendo y bebiendo en los buses, incluido funcionarios del sistema; Alarma ver personas portadoras de grandes canastos, cubiertos con disimulo, que contienen bocadillos, herpos, vasitos de arequipe y otras golosinas, quienes se las arreglan para ofrecer y vender sus productos en estaciones y vehículos; aumenta la presencia de personas con celulares o radios que prescinden del necesario audífono para someter a los demás a un ruidajo insoportable que nadie podría calificar de "música"; persiste la peligrosa e incómoda costumbre de jóvenes que se sientan y explayan en el fuelle central de los articulados.

Ricargo Gómez Lemos. Bogotá.  

El suicidio político de Obama

Por estos días la prensa mundial destaca el triunfo de Obama al lograr la aprobación de la reforma en salud que traerá alivio a millones de americanos hoy desprotegidos frente a la enfermedad. No obstante, los mismos titulares señalan cómo este hecho probablemente le costará su reelección como presidente.

Habría que preguntarse en contra de quién actuó para merecer semejante castigo, en razón a que lo actuado está correcto y nadie lo discute. Las medidas propuestas por Obama apuntan a regular el mercado de la salud, paso fundamental en la construcción de sistemas más justos y equitativos. No obstante, la regulación no le gusta a muchos en este sector, quienes obviamente no son los más de 50 millones de americanos e inmigrantes que hoy no tienen cómo pagar por su salud.

En este sentido, las medidas adoptadas apuntan a controlar el accionar de unos, que sin duda afectará sus utilidades, en pos de generar recursos con que incluir a los marginados del sistema. Es así como se dictaron medidas para controlar a los aseguradores que sin duda eran necesarias. Pero fue muy tímido y aun se echó para atrás en aquellas que pudo haber utilizado para controlar el costo de los servicios, lo que desde el punto de vista de muchos expertos era un asunto esencial.

Aún así, lo parecido con nuestra realidad es mera coincidencia. Lo aprobado allí, aunque poco, es un hito histórico que coloca un gran interrogante sobre si es el libre mercado sin regulaciones substanciales la mejor opción para darle salud a toda la población. Ojalá legisladores y actores del sistema de salud en Colombia tomaran atenta nota de este hecho y siguieran el ejemplo de Obama.

 Luis G. Morales S. Bogotá.

Envíe sus cartas a [email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Lectores opinan

La cofradía del santo reproche

No entiendo por qué no entienden

Al oído de los conjueces

De igualdades y discriminaciones

De Julio Londoño sobre una columna