Páramos, prioridad nacional más que internacional

Noticias destacadas de Opinión

Sonó extraña la convocatoria que hizo el presidente Duque en su discurso ante la 75ª Asamblea General de Naciones Unidas al referirse a los páramos. Después de mencionar acciones para proteger la Amazonia, los bosques tropicales y los océanos, hizo un llamado a todos los países del mundo a proteger los páramos. Dijo: “Colombia es el hogar de la mitad de los páramos del mundo, y hoy los invito a que nos acompañen en la creación de una estrategia global para la defensa de los páramos con la que garanticemos la supervivencia de estos ecosistemas y la sostenibilidad de las comunidades que los habitan. Los páramos son verdaderas fábricas de agua potable y el lugar de nacimiento de las cuencas hídricas que irrigan gran parte de nuestro territorio, por eso la convocatoria también se extiende a que las naciones del mundo aporten recursos y que entendamos que la protección de los páramos es un deber universal”.

El presidente pide que los páramos, de gran importancia para los colombianos, sean conservados con recursos externos.

Los ecosistemas naturales generan diversos beneficios, incluidos beneficios económicos cuantificables y diferenciables a escala local, nacional y global. La integridad ecosistémica de los bosques de la Amazonia y del andén Pacífico genera importantes beneficios globales asociados con la regulación climática y conservación de biodiversidad, beneficios que también tienen expresión a escala nacional y local. La convocatoria a todas las naciones del mundo a que aporten para conservar la integridad ecosistémica de estos bosques y compensar al país con parte significativa del costo de oportunidad de no transformar esos espacios en lugares para la producción agropecuaria es clara y oportuna. Bolsonaro asume que hay más beneficios si se destruye la selva y se usan esos suelos en propósitos agropecuarios. Colombia propone conservarlos y solicita apoyo internacional.

Pero, más que pedir ese apoyo, deberíamos negociar compensaciones (pago por servicios ambientales) por los beneficios globales que se generan al conservar los ecosistemas amazónicos y pacíficos. Conservar su función ecosistémica debe ser un esfuerzo mancomunado donde los diversos actores aporten según los beneficios que perciban y donde Colombia y los países amazónicos deben recibir una compensación adicional, porque ese capital natural está en nuestro territorio y nos pertenece. Así como hay regalías por la extracción de recursos naturales no renovables, debe haber compensación por los servicios ecosistémicos cuya conservación genere beneficios globales y costos locales de gestión.

En el caso de los páramos, el mayor beneficio por la conservación y recuperación de estos ecosistemas naturales lo obtenemos los colombianos. Por ejemplo, el beneficio económico para los bogotanos generado por el servicio ecosistémico sobre la calidad del agua por la conservación del páramo de Chingaza en 2007 se cuantificó en US$18 millones al año (“Servicios ambientales, agua y economía, Revista de Ingeniería, Universidad de los Andes, 2007). Los grandes beneficios que generan los ecosistemas de páramo hacen que conservarlos sea de nuestro mayor interés y prioridad. Los colombianos debemos financiar su conservación y restauración y garantizar la sostenibilidad y el bienestar del habitante paramuno.

Aunque es loable que el presidente llame a la conservación de los páramos, no tiene mucho sentido pedirle a la comunidad internacional que financie dicha conservación. Los colombianos somos los llamados a conservarlos y ningún interés minero, ni de ningún otro tipo, nacional o internacional, compensa su destrucción.

Comparte en redes: