Por: Hernando Roa Suárez

Paras, narcos, seudoguerrillas, Bacrim y elecciones 2011

Es tiempo de reflexión, consciencia crítica, eticidad, organización y creatividad, para profundizar la democracia colombiana.

Estamos a 90 días de las elecciones donde se definirá el futuro de la democracia. En medio de los avances gubernamentales del Presidente Santos y sus esfuerzos por reinstitucionalizar el país, encontramos el poder organizado de los políticos corruptos con el paramilitarismo, los narcotraficantes, la seudoguerrilla y las bandas criminales que afinan sus estrategias y aspiraciones para continuar – cada uno a su manera -  el proceso sistemático de saqueo y desestabilización del Estado.


Los informes e investigaciones elaborados en el último decenio, por analistas sociales y periodistas de opinión serios y críticos (Daniel Samper P, Claudia López, Ramiro Bejarano, Antonio Caballero, María Jimena Duzán, Enrique Santos Calderón, Cecilia Orozco, Francisco Leal Buitrago, Álvaro Camacho, Hernando Gómez Buendía, Rodrigo Pardo, Francisco de Roux, Carlos Angulo, Luis Jorge Garay, Mons. Rubén Salazar, Guillermo Hoyos, Rafael Pardo, Eduardo Sarmiento, Carlos Eduardo Vasco, Mauricio Archila, Manuel José Cepeda, Alejandro Gaviria, José Antonio Ocampo, Edgar González  Salas, Marco Palacios, Darío Restrepo, Alfredo Molano, Rodolfo Arango, Alfredo Sarmiento, Daniel García-Peña, Sergio Otálora, León Valencia, Mauricio García, Daniel Coronell, María Cristina Ronderos, Francisco Gutiérrez, Felipe Zuleta, Héctor Abad, María Elvira Samper, Gerardo Remolina, Reinaldo Spitaletta, Rodrigo Uprimny, José Fernando Isaza, Jorge Restrepo, Gustavo Gallón, Elisabeth Ungar, Oscar Delgado, Gustavo Duncan…..) nos demuestran empíricamente que nuestra democracia está en peligro.


El proceso de desinstitucionalización de que fue objeto Colombia en el intervalo 2002-2010, en medio de acorralamientos y victorias, especialmente contra las FARC y el ELN, no ha sido corregido aun. Se están formulando e implementando políticas públicas para retomar los senderos democráticos, mas la tarea pendiente es significativamente ardua. No tenemos que ser profetas para entender que la inequidad estructural y la falta de formación política de amplios sectores de la población, han fortalecido y facilitan hoy, que el conjunto de los actores ilegales y corruptos sigan organizándose para perfilar sus prácticas ilegítimas altamente rentables.


Por tanto: ¿Será cierto que la conducción política sustantiva de Colombia no debe reducirse al manejo esloganístico y propagandístico de los “huevitos” del expresidente Uribe y sus prácticas populistas y caudillistas?


La compleja situación contemporánea que vive la sociedad se me presenta oportuna para tomar distancia con dimensión de profundidad. Como en todos los momentos críticos, se impone pensar y actuar con serenidad, sentido de grandeza y eticidad, usando los mecanismos de la Constitución para redimensionar los preceptos y realizaciones democráticas propios del siglo XXI.


Ante la evolución nacional y la evidente incidencia de los procesos de globalización en Colombia, parece indispensable organizar cuidadosa y sistemáticamente las labores a desarrollar por los organismos de control del Estado, las Cortes y el poder judicial, los medios de comunicación, los partidos políticos, las universidades, las fuerzas militares, los industriales y comerciantes, el sindicalismo democrático, los agricultores y la intelligentsia colombiana, para enfrentar las prácticas agenciadas por los  politiqueros corruptos.


Espero no exagerar al advertir que la oportunidad de Colombia para fortalecer la democracia en octubre es magnífica. Se impone actuar con responsabilidad histórico-política; cada uno de los ciudadanos estamos invitados a ejercitar nuestro papel para recuperar lo mejor de los valores democráticos y  participar según nuestro compromiso con la Nación, que todo lo merece. ¿Por qué no utilizar este aniversario de la Constitución como un excepcional evento para honrar el Tratado de Paz que firmamos en el 91 y elegimos líderes bien preparados, con vocación de servicio público y conductas éticas?


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