Por: Danilo Arbilla

Parece que ganó

Recién después de doce días se conocieron los resultados definitivos del plebiscito – las 10 preguntas claves- que organizó el presidente ecuatoriano Rafael Correa para meterle mano – según sus propias palabras- a la justicia y a la prensa.

Parece que hubo algunas desprolijidades; de una de las mayores fueron  protagonistas el propio Correa y sus adláteres que  al cierre de las urnas salieron a festejar como si hubieran arrasado, lo que no fue tan así.  Como tampoco fue tan así ni cosa parecida, aquello del golpe de estado ni mucho menos lo del intento de "magnicidio "cuando el presidente  se abría la camisa rodeado de  custodios y sin ningún francotirador a la vista.


Pero parece que al final ganó. En fin, es una forma de decir; que cada uno saque sus conclusiones. Según los números finales,  un poco más de dos millones y medio de ecuatorianos no concurrieron a votar, pese a que era obligatorio hacerlo. El ausentismo fue el 22,62 %, lo que significa que votó el 77,38% del electorado (menos de 8 de cada 10 ecuatorianos).


De los que votaron, el Si  de Correa obtuvo promediamente el 47%, solo en un punto de los diez llego al 50% y en otro perdió, mientras el No alcanzo el 41%, y hubo  un 6,4 % de voto en blanco y un 5,4% anulados. Correa, emulando a su maestro Chávez que perdió una elección legislativa pero obtuvo la mayoría de los legisladores en un caso único de "democracia representativa bolivariana" patentada por el neo progresismo populista y aceptada por la OEA, impuso un mecanismo en  que los votos en blanco de hecho  jugaron a su favor.


Pero ese 47 % que apoyó el SI de Correa está referido a los votantes por lo que  en realidad equivale al 36.3% (menos de 4 de cada 10)  de los ecuatorianos que estaban  convocados a decidir sobre su propuesta. Mas del 63 % de los ciudadanos habilitados para votar (6 de cada 10) no apoyo el Sí.


Los números son indiscutibles. Ni hablemos de lo que pasó antes del plebiscito. De las desprolijidades previas. De la dudosa constitucionalidad de las "preguntas". De la utilización de todo el  aparato del Estado, de los dineros públicos, de las cadenas de radio y TV, la locomoción oficial, aviones, ministerios, organismos, todo puesto al servicio de la campaña presidencial a favor del Sí. Hasta se  llego  a la violación de la "veda” publicitaria. Correa, sin contar el uso del Estado y todos sus bienes, gasto en publicidad, según se hizo público, treinta veces más que la oposición.


Nada se respetó. Fue un abuso total. Muy "democrático", a la bolivariana, eso sí. Y con todo eso Correa no logro ni que cuatro de cada diez ecuatorianos lo apoyaran. De cualquier forma ahora con esa "legitimidad” le echara mano a la justicia y a la prensa para  "asegurarse" de la democracia ecuatoriana.


Hombre de olfato el presidente Correa, tan poderoso  que se siente, pero no se animó  a poner una preguntita más, la número once, consultando a los ecuatorianos, por si querían continuar un tiempo más con el mismo presidente o si ya era hora de sacarlo. Quizás  el porcentaje de ausentismo y de voto en blanco hubiera sido menor. O no, eso nunca se sabe.

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