Por: Lorenzo Madrigal

Paren de tumbar a Duque

Ya no pensando en Maduro, quien es de izquierda, sino en que se venga abajo un presidente nuestro y democrático como Iván Duque, quien es de derecha, una avalancha de críticos y combatientes le tiene puesta la mira a éste para tumbarlo.

Son algunos y algunas columnistas de altísimo rango, el propio frustrado candidato opositor, los enemigos de Uribe, la minga misma empoderada y respaldada por quienes —hasta hace poco— secundaban las marchas de los jóvenes por la universidad pública, que iban a prolongarse indefinidamente, cosas que a la larga nadie aguanta; estos mismos que ayer fueron prouniversitarios, hoy son indigenistas. Se le ha venido encima a este hombre la imprudencia de algunos de sus copartidarios y hasta el mal gusto de su señora. Últimamente el regaño inesperado del presidente Trump, quien de repente se muestra pésimo aliado de Colombia y de su gobierno, en momentos críticos.

No le dieron tiempo para que le celebraran su llegada temprana al poder, como, por ejemplo, que le hubieran dicho: pero qué joven está, del modo como debieron decírselo a un Macron o a un Trudeau; los nervios le trajeron unos kilos de más y se los han cobrado con dibujos satíricos. Qué no le ha pasado y, como era de esperarse, la presencia constante de Uribe lo desgasta a diario. Él posiblemente no se muestra pesimista en público, pero en las horas íntimas debe parecerse a Kennedy luego de Bahía Cochinos o al propio Santos, su antecesor, el día de la debacle del plebiscito. Los hijos de éste han llegado a decir que su padre es admirable para salir de estos atolladeros, pero la derrota no fue un obstáculo cualquiera y desconocerla fue una violación de la Carta fundamental sobre la cual descansa el proceso de paz, la JEP y demás adehalas.

La absurda polarización que produjo el proyecto de paz de Santos, y que se consolidó cuando desatendió la voluntad del pueblo, es otro factor que obra en contra de la aceptación del presidente Duque. Se habló de amigos y enemigos de la paz, como si la paz pudiera tener enemigos. Que uno de los voceros del No plebiscitario hubiera llegado al poder no lo pueden aceptar sus adversarios, que fueron otro medio país, aunque derrotado en la cifra final y decisoria.

***

Capítulo aparte merecen para Lorenzo los caricaturistas que han estado en la oposición, cuando ésta se les vuelve gobierno. Osuna recuerda la razón que Gabo le mandó por medio de un amigo común, en los comienzos de Belisario (una vez hecho presidente y triunfante del Estatuto de Seguridad de Turbay) y a quien el dibujante no dejaba de hacerle anotaciones picantes, que si lo que quería era tumbar a Belisario, lo estaba haciendo muy bien (¡!).

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2019-04-01T00:00:11-05:00

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2019-04-01T00:15:01-05:00

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