¡Paridad ya! El cincuenta sí cuenta

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Con este lema, un grupo de organizaciones de la sociedad civil, líderes y lideresas sociales y políticos han venido promoviendo una campaña para que en las listas de los partidos políticos en las elecciones al Congreso de la República se establezca la paridad entre hombres y mujeres. Además, proponen lo que se conoce como listas cremallera, en las que van intercalados hombres y mujeres.

La paridad es una deuda histórica con las mujeres y un derecho que se nos ha negado. Algunas explicaciones se relacionan con la cultura y prácticas políticas en el sistema electoral y de partidos políticos, y con el marco normativo que reglamenta la participación e inclusión efectiva de las mujeres en política. Aun con la cuota del 30 % que se exige hoy en día, en la mayoría de los casos las candidatas son relegadas a puestos en las listas donde las posibilidades de salir elegidas son muy reducidas o nulas, a tal punto que ellas hoy apenas son un 19 % del total de congresistas y que en 2018 solo un 20 % de las candidatas fueron elegidas. De otra parte, como lo demuestra el estudio “Análisis sobre el acceso a recursos para la inclusión efectiva de las mujeres en la política”, de ONU Mujeres Colombia y Transparencia por Colombia, en promedio en los últimos tres años los partidos solo han destinado del 3 % al 15 % de la financiación estatal que reciben para promover la inclusión política efectiva de jóvenes, mujeres y minorías étnicas de manera específica y exclusiva a la capacitación e inclusión de mujeres en la política.

A esto se suman factores personales, sociales, económicos y culturales de nuestra sociedad, que son un reflejo de las inequidades de género estructurales que enfrentan las mujeres. A pesar de ser el 52 % de la población colombiana, sus voces no son suficientemente escuchadas en los espacios de poder y toma de decisiones más importantes de una nación, y las barreras para acceder a estos espacios persisten. Según ONU Mujeres, el país ocupa el puesto 115 del mundo en los indicadores de mujeres en política.

Contrario a lo que muchos argumentan, como la representante Margarita Restrepo al afirmar que las mujeres “no necesitamos que nos ayuden”, establecer la paridad y las listas cremallera no son dádivas para las mujeres. Y mucho menos se trata de “poner a cualquier mujer por el hecho de ser mujer”, como dijo el representante Edward Rodríguez, también del Centro Democrático, en el debate sobre el proyecto de reforma política en la Comisión Primera de la Cámara.

Este tipo de afirmaciones parecen sustentarse en la creencia de que todos los hombres que hoy ocupan curules sí reúnen los conocimientos y las calidades para ser congresistas, lo cual es, por decir lo menos, discutible. O que en Colombia no hay mujeres con suficientes méritos para llegar al Congreso. La realidad nos ha demostrado que ambas carecen de sustento y solo contribuyen a mantener la desigualdad de género.

Por esta razón, antes que temerle a la competencia electoral entre hombres y mujeres, se deben crear las condiciones para que esta se dé en igualdad de condiciones para hombres y mujeres. El género no debería seguir siendo una barrera para acceder al poder político y ejercerlo. Las propuestas contenidas en el proyecto de reforma política en curso son un paso muy importante para lograrlo. ¡El cincuenta sí cuenta!

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