Por: Iván Mejía Álvarez

Partiditos

A Colombia le quedaron tan sólo US$300.000 del impresionante taquillón en Fort Lauderdale del partido contra Brasil, a donde llegaron 75.000 aficionados, en un 90% compatriotas.

Brasil se llevó millón y medio y la empresa Full Play se llenó los bolsillos. El partido había sido pactado desde abril y, pese a la presentación brillante de la selección en el Mundial, no hubo manera de cambiar el caché contratado para la escuadra nacional.

El comité ejecutivo sugirió que en el futuro la Federación fuera empresa y compartiera gastos y ganancias de los partidos en los siguientes compromisos de las fechas Fifa. Y con esa mentalidad se contrataron estos dos juegos contra El Salvador y Canadá, en Nueva York, en los días agendados de octubre.

Sin embargo, consultados algunos integrantes del actual comité ejecutivo por la pobreza de los rivales, la falta de espíritu competitivo y el poco prestigio que significa para la tercera mejor selección del mundo, según el escalafón Fifa, enfrentar a combinados situados en los puestos 72 y 120, ellos dijeron no saber nada de la negociación y le endilgaron toda la responsabilidad de la contratación de esos partiduchos, porque eso son, unos partiditos de media petaca, al presidente de la Federación, Luis Bedoya.

Este periodista contactó al señor Bedoya y estas fueron sus respuestas sobre el tema: no existe compromiso entre Full Play y la Federación para un determinado número de partidos. En cada fecha se gestiona y se negocia. Colfútbol será empresa en Nueva York con Full Play, de acuerdo a lo insinuado en el último comité ejecutivo.

Luis Bedoya también dijo que los rivales los había escogido el señor Pékerman y que él no sabía ni conocía los motivos deportivos por los que el técnico había seleccionado esos adversarios de una lista que le presentaron.

Hasta allí Bedoya. La opinión de este periodista tras la investigación es que en la Federación pesa más el aspecto económico que el deportivo, que no se está aprovechando el momento de gloria tras el Mundial, que se está feriando prestigio por unos dólares y que endilgarle toda la responsabilidad de esos partiduchos al técnico es una buena muestra de cómo sacarse la papa caliente de encima y no dar explicaciones. Bedoya intenta explicar, pero todo concluye cuando dice: Pékerman pidió esos rivales.

Algo no cuadra, algo no me suena, algo no me gusta en estos partiduchos, donde se arriesga mucho y se gana poco en lo deportivo.

 

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