Por: Iván Mejía Álvarez

Partido ganado

Independiente Santa Fe puede ganar o perder su título en esta semana; lo cierto es que en materia institucional el club rojo de Bogotá puede darse por bien servido, pues no sólo ha llegado a la gran final, sino que ha consolidado un interesante proyecto en promoción de jugadores de la casa que merece mil aplausos.

En el mundo del fútbol hay equipos que desechan a los jugadores nacidos en sus semilleros y siempre intentan ganar gracias a la gruesa chequera de sus directivos. Otros optan por el camino de la inversión en las fuerzas básicas, como bien los llaman en México: confían en los jugadores de la casa y con ellos van hacia adelante.

En España es común el dicho de que el Madrid tira de chequera y el Barcelona de cantera. En Colombia, para continuar con el ejemplo, el Nacional, que en una época se vanaglorió de hacer jugadores en sus inferiores, sacarlos a la luz pública, presentarlos y después ganar dinero con ellos, perdió toda esa vocación y hoy es un equipo comprador y en muchas casos hasta despilfarrador. Los 15.000 millones del primer semestre y estos 5.000 que están gastando para darle gusto a Osorio sólo tienen una explicación: no se trabaja bien en las inferiores y no hay confianza en la materia prima que está saliendo de los semilleros.

El Cali produjo durante los últimos años una buena cantidad de jugadores, pero en ese equipo las malas administraciones y el mercantilismo desbordado de algunos directivos de procedimientos cuestionables, afectos a la “cometa” y al inmediatismo, impidieron que le sacaran provecho a los Manga, Castillo, Ortega y otros muchachos que salieron y duraron poco en el club para sacarles los réditos deportivos y luego promocionarlos para la venta.

Santa Fe es un ejemplo. En este equipo figuran Camilo Vargas, Quiñónez, Meza, Acosta, Roa, Torres, Salgado, Rivera, Didier Moreno, y otros que han llegado a consolidar su progresión, como Copete y Vélez. Se nos quedan nombres, pero quienes conocen el entorno cuentan que en las inferiores rojas hay más de una docena de buenos jugadores listos para subir a primera y mostrar sus condiciones.

La conclusión es única: la dirigencia cardenal invierte en las inferiores, los técnicos están obligados al seguimiento permanente de los que vienen, creen en ellos y les van dando confianza.

Este partido de creer en las fuerzas básicas Santa Fe lo ganó por goleada...

 

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