Iván Duque: así fue su histórico triunfo en las elecciones presidenciales

hace 1 hora
Por: Iván Mejía Álvarez

Pasan los meses

El gobierno del presidente Santos debe dar el primer paso en la integración del comité organizador que manejará el Mundial Sub-20 de 2011.

Y ese primer paso consiste en nominar sus representantes en todas las áreas. Fundamentalmente, en el tema económico, cómo se va a manejar el dinero, cómo se harán los aportes, cuáles serán los indispensables controles para el uso de esos recursos.

Una señal de Santos en ese sentido serviría para acelerar el ya lento y traumático proceso de organizar un torneo en el que el nombre de Colombia está en juego. Tiene que ser un Mundial bien montado, serio, totalmente diferente a lo que algunos llaman un “torneo a la colombiana”, del cual ya se ha hablado en anteriores columnas.

El ex vicepresidente Santos afortunadamente ya se fue y no puede dar más lora, estuvo recorriendo la marcha de las obras de remodelación de los estadios nominados. Y Santos, parlanchín él, prometedorcito como siempre, les dijo a los caleños que el Pascual Guerrero sería la sede de la inauguración del Mundial, creando falsas expectativas y metiéndose, como lo hizo durante ocho años, en terrenos que no le competen. Ni como funcionario oficial ni como periodista o aficionado tiene poder para designar sedes. Ese tema le compete exclusivamente a la Fifa en consonancia con el Comité Organizador.

Mientras Santos habla y habla, Luis Bedoya calla y calla. Es hora de montarse de lleno en el tema de la organización, de meter a la gente en el cuento, de aprovechar que llega un nuevo gobierno y cuando arrancan los gobiernos son más amplios y generosos y conceden facilidades en todos los órdenes, con el fin de poder hacer un gran Mundial.

Para organizarlo se requiere de un ejecutivo con talla ministerial, un tipo que entienda del tema y tenga llegada a todos los estamentos. Un individuo como José Roberto Arango, echado para adelante, que pueda tocar todas las puertas y sea capaz de sacar el evento del cerrado circulito en que lo han manejado hasta el momento.

Algunos dirán que el Gobierno apenas se está posesionando y hay que darle tiempo. En este caso, el tema es urgente, de comenzar cuanto antes, y el presidente Santos, quien ha demostrado un talante gerencial, lejano del síndrome mesiánico y caudillista de su antecesor, sólo tiene que dedicarle unos minutos a pensar en su gente, sus tipos de confianza para ese cargo, presidente del Comité Organizador y delegados en las otras áreas. El tiempo apremia, ya sólo faltan once meses.

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