Por: Hernán Peláez Restrepo

Pasan y pasan...

La situación de los equipos bogotanos es triste, no preocupante, porque se siguen dando los mismos resultados de los últimos años. Sus seguidores, tanto los de Santa Fe como Millonarios, lucen una resignación digna de reconocimiento, porque los jóvenes seguidores presionan en busca de poder celebrar un título y, los de antes, miran de reojo y con melancolía lo que viene pasando.

Un ejemplo de lo anterior es tomar las formaciones de Millonarios y Santa Fe de apenas cinco años, para no mortificar la memoria. Los azules en el primer tramo de 2005 tenían a estos jugadores: Héctor Búrguez, Jaime Bustamante, Rafael Robayo, José Moreno, Gabriel Fernández, Johan Viáfara, Andrés Morales, Ómar Rodríguez, Iván López, Luis Eduardo Zapata, entre otros. Los cardenales tenían a: Tierradentro, Aldo Leao Ramírez Juan Carlos Toja, Nelson Olveira, Neco Martínez, Juan Carlos Ramírez, Nelson Flórez, Luis Yanes, Carlos Ortiz, algunos más y el técnico era Basílico. Como puede apreciarse, algunos de los citados juegan en el exterior, como Toja y Aldo Leao, otros estiran sus campañas como Gaby Fernández en Ecuador, pero y de eso se trata, al menos en Bogotá, no resultaron ganadores de títulos. Forman parte de las fotos, mas no de campeonatos ganados. Y eso que recurro a cinco años atrás y nada más.

Regresando al presente, no sería justo descalificar en Millos al plantel por el solo hecho de ser en su mayoría jóvenes y desconocidos, porque el actual líder, Real Cartagena, también tiene alta cuota de juventud, adornada con dos veteranos, Milton Rodríguez y Néstor Salazar. El problema no radica en edad ni talla. El caso es que no se ven jugadores capaces de echarse el equipo al hombro y juegan a ratos bien y con orden, como se vio en el primer tiempo en Manizales, pero cuando llega el primer gol en contra no hay estructura capaz de sostener al grupo. Dicho más claro, Millos no tiene jugadores, siquiera tres, convencidos de poder sacar adelante al equipo. Cuando regrese Mera a la zona central habrá más fuerza, marca, más riesgo de tarjetas. Cuando vuelva Robayo se verá más empuje y caerán aplausos de las graderías, sin que ello signifique estar en presencia de un jugador desequilibrante. Será un jugador a quien se le reconocerá la entrega. Así, pues, que no tiene por qué esperarse mucho de este equipo. Ganará puntos, partidos, sin cara para llegar a la meta con premio especial. Parezco pesimista, pero no puedo creer que de la noche a la mañana se dé un milagro. En el fútbol siempre pesa la categoría y la calidad de los jugadores, que van emparentados con el costo económico de los mismos. Por la actual situación en finanzas del club, se explica cómo y por qué se armó el plan de juego para este 2010.

No vi la derrota santafereña. Seguramente con más jugadores de recorrido como Agustín Julio, Centurión, Quintero y Pérez tenga obligaciones mayores, comparada con la nómina de Millos. Ambos equipos acusan desequilibrio en goles, les marcan más de los que hacen. En Santa Fe se notan más intenciones de armar un equipo más maduro e inclinado a ser protagonista. Por lo pronto, tampoco cuaja y ambos dueños de una gran masa de seguidores van pasando y pasando, sin hacer noticia ni provocar alegrías.

 

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