Por: Iván Mejía Álvarez

Paso adelante

Anotaciones posteriores a la primera victoria colombiana, esperando que no sea la última, en el inicio de Brasil 2014.

La importancia de Ibarbo: jugó de volante externo por izquierda y por derecha, de delantero en punta y de volante de marca. Pékerman lo movió por la cancha y el del Cagliari le cumplió en todas partes con eficiencia. Cuando corrió el carril izquierdo le dio una importante mano a Pablo Armero en la marca. Cuando lo pusieron adelante fue fundamental para perseguir la salida de los centrales. Terminó haciendo tres de marca en el medio. Hoy por hoy es una muestra clara de la ductibilidad táctica, el sacrificio colectivo y la solidaridad. Un jugadorazo al que todavía mucha gente no valora en toda su importancia.

Un Teófilo diferente: qué partido se jugó el de La Chinita. Salió del área y sirvió de pivot, tiró unos desmarques de ruptura increíbles, se asoció con Cuadrado, James e Ibarbo. Su primer tiempo fue todo versatilidad táctica e inteligencia. Y cuando se le necesitó de nueve rematador apareció en la jugada del segundo gol para empujarla. Es el mejor partido que se le ha visto a un “nueve” completamente diferente, tipo Polilla Da Silva, Benzema, que no sólo está para pelear arriba sino para jugar por fuera. Por favor, no lo comparen con Falcao; Teófilo es otro tipo de jugador.

Cuando James aparece: su primer tiempo fue discretísimo. Perdido, sin sacrificio, sin conducir ni manejar. En el segundo apareció en todo su esplendor y entonces marcó los ritmos y los tiempos en la salida ofensiva. Se juntó, tocó, hizo jugar, marcó un gol. Se le necesita con el nivel del segundo tiempo. El del primer tiempo no sirve.

La sapiencia de Pékerman: movió en forma inteligente el banco. Cuando vio que Armero estaba quedando desprotegido por la ausencia de Ibarbo para ayudarle a marcar, mandó a Santiago Arias, con perfil cambiado, gran sorpresa, y reforzó la marca por la izquierda. Para cerrar el partido hizo entrar a Mejía por Aguilar, un discreto partido, dándole fuerza y pierna a la marca en el medio. Y buscó talla aérea en las pelotas quietas con el ingreso de Jackson por Teófilo.

Se debe mejorar: el techo todavía está lejano. Este equipo debe producir un cincuenta por ciento más para aspirar a cosas grandes. Costa de Marfil y Japón son rivales de otro nivel. Los de Grecia parecían de “madera” por lo torpes, pero por momentos llegaron a angustiar a Colombia, que se vio perdiendo la pelota y los espacios.

Pero empezar ganando por goleada siempre, siempre, será bueno...

 

 

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