Por: Antonio Casale

Paso a paso

Ilusiona el comienzo de torneo para Millonarios y Santa Fe, y soñar es gratis, nadie le puede quitar a la hinchada el derecho a pensar que se puede llegar lejos, pero como es historia que se repite y se repite, es menester que la cabeza se mantenga sobre los hombros; sólo van dos fechas y aunque hay muchas cosas interesantes en el funcionamiento de los elencos capitalinos, esto hasta ahora comienza.

Por los lados de Santa Fe es interesante ver a un equipo que con los mismos hombres del semestre pasado busca con convicción el arco contrario, es vertical, arriesga pero con argumentos; parece haber encontrado en Julio Gutiérrez al hombre gol perdido con la salida de Léider Preciado, el chileno empieza a refrendar los pergaminos que lo trajeron proveniente de la Universidad Católica, y el equipo dispone de tres volantes modernos de ida y vuelta que se complementan con el experimentado Ómar Pérez. El técnico Basílico entiende y demuestra que los sistemas se deben adaptar al tipo de jugadores que tenga y no al revés. Por corregir los problemas en el juego aéreo, que nacen en el mismo momento en que se permite que el contrario levante la pelota con facilidad y continúa cuando llega el balón a la candela, donde los centrales tienen bastante por mejorar.

En las huestes azules entusiasma la presencia de un jugador de la cantera por línea donde lo de Ómar Vásquez en el medio campo sobresale. Es de destacar la velocidad en el desdoblamiento del equipo para pasar de defensa a ataque con precisión y rapidez, sumando hasta cinco hombres al momento de pisar el área contraria. Por momentos se ve el equipo más suelto, jugando a un toque y presionando al rival. Algunas individualidades, como Rubén Bustos, empiezan a funcionar. Desde luego hay oportunidades de mejorar, al igual que su vecino, los centrales deben trabajar bastante en el juego aéreo, los laterales deben trabajar más en marca y los hombres de ataque deben dejar de lado el individualismo en extremo al momento de definir.

Ha sido un buen comienzo y el derecho a soñar nadie se lo puede quitar al hincha, pero éste tiene la responsabilidad de saber que las grandes gestas se construyen paso a paso, y todavía no se ha ganado nada.

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