Por: Marcos Peckel

Pax Trumpiana

Si hay un asunto en el que hay que darle crédito a Donald Trump es el  manejo que  le ha dado  al  conflicto palestino-israelí exhibiendo  a la vez prudencia y osadía  y  al  hacer del Medio Oriente su primer viaje al exterior,  el neoyorquino demuestra que  aspira a cumplir con su promesa de campaña de lograr un “gran acuerdo” entre Israel y los palestinos. 

Los  temas  de  la negociación  siguen siendo los mismos que han hecho imposible llegar a una acuerdo en el pasado por lo tanto ¿qué ha cambiado para que ahora si  se pueda avanzar en un proceso de paz?   

La ostentosa  recepción  de la que fue objeto Trump en Arabia Saudita, sus reuniones con los monarcas  del golfo y con  líderes de  varios países musulmanes,  revelan  un  nuevo entorno regional  cimentado  sobre una renovada alianza entre  Riad y Washington, tras los turbulentos años de desconfianza  con la administración Obama,  un fuerte discurso anti iraní, multimillonarias compras de armamento  y una  mezcla entre temor, prevención y esperanza frente a un misterioso presidente Trump.   En este escenario se ha creado una fuerte conjunción de intereses entre Israel y los países árabes que han sufrido de manera directa el intervencionismo y la agresión iraníes,  a través de proxis y de fomentar  la guerra sectaria entre sunitas  y shiitas.   

Los hasta ahora tenues, pero cambios después de todo, en la  postura   de Estados Unidos  en el apocalipsis sirio,  vistos con buenos ojos por las monarquías  árabes,   con  una mayor disposición  de enfrentar a las tropas de Assad y sus aliados, como ya ha ocurrido  y el apoyo americano  a los kurdos contra las pretensiones de Turquía, abren un nuevo capítulo en la guerra en Siria la que definirá en buena parte el futuro de la región.  

Hasta ahora ni  Trump ni sus enviados especiales han presentado un plan para reanudar el proceso de paz entre Israel y los palestinos,  pantano  en el que se  han hundido  sus antecesores. Para evitar que ocurra lo mismo en esta temprana etapa y aprovechar  la nueva geopolítica  regional es imprescindible que los países árabes encabezados por Arabia Saudita se involucren,  presionando a Abbas para que se comprometa sin mayores dilaciones con la paz, prevenga  la incitación contra Israel  y eviten que Hamás desde Gaza inicie una aventura bélica contra el Estado Judío, que serviría  únicamente los intereses de Irán.  Israel por su lado debe  adoptar medidas que generen confianza,  acelerar la reconstrucción de Gaza, fortalecer  la economía en Cisjordania y  restringir la construcción en los asentamientos únicamente a aquellos, que  en el marco de un acuerdo  sobre la base de dos estados, es claro que quedarán  dentro de  Israel.  De a  pasitos se podría llegar al gran objetivo.  

Trump puso nuevamente de moda  la palabra “paz”.  El desafió es colosal pero si lo logra pasará a la historia independiente de lo que le ocurra en Washington.        

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