¿Cómo hacer para que el mandato anticorrupción no quede en el aire?

hace 54 mins
Por: Luis Carvajal Basto

¿Paz? Ahora o nunca

Si la razón se impone el próximo domingo y se mantiene la tendencia de las últimas encuestas, Santos debe ser elegido nuevamente.

Sabemos que la realidad de la política es diferente a la que debiera ser. Por eso no vale obrar como si se tratara de un asunto ajeno. Entre los dos candidatos que tenemos se decidirá el gobierno para cuatro años el cual incidirá en muchos más. En unas circunstancias como las que vive Colombia no podemos ser indiferentes ni pasar “agachados”.

La temperatura política ha subido tanto que pasamos de un debate basado en conjeturas, chismes y acusaciones sin fundamento a uno que compromete la seguridad nacional, porque eso es lo que significa la politización de las fuerzas armadas o el intento de hacerlo. Con una frágil institucionalidad, como la que tenemos, consecuencia de su escaso desarrollo y la influencia del narcotráfico y la guerra, es peligroso, tanto, como jugar con fuego en una polvorería. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

En el medio está el proceso de Paz, la búsqueda civilizada y digna de unos acuerdos que permitan erradicar la violencia y dedicar cuantiosos recursos y esfuerzos a mejores propósitos. Nadie puede dudar que llegáramos hasta aquí luego de un gran esfuerzo de nuestras Fuerzas Armadas pero tampoco que una situación así pueda durar para siempre. De eso se trata, después de 60 años de violencia. El proceso de Paz no compromete el Estado de derecho ni su autoridad. ¿Alguien quisiera más, como una rendición? Los colombianos no estamos interesados en ello, preferimos vivir en Paz. “Ahora o nunca”, dijo con razón el ex presidente Samper luego de los acuerdos la semana pasada.

Por esa “sola” intención vale la pena votar por Santos, pero es que además, como lo ha dicho Antanas Mockus, no tenemos ninguna certeza de que Zuluaga lo haga mejor. Habiendo mucho por hacer, el desempleo y la pobreza se han venido reduciendo y los fundamentales de la economía van bien, en un mundo que no acaba de salir de una gran crisis y mientras la dura recesión se siente todavía en Europa y en muchas otras partes. ¿Vale la pena sacrificar nuestra relativa estabilidad por una especie de revancha con resultados tan impredecibles como intangibles?

En esta polarización, de pasiones más que de razones, la alineación de las fuerzas políticas tiene que ver con la figura del expresidente Uribe quien despierta grandes simpatías en amplios sectores de la población. Pero Zuluaga no es Uribe y tampoco tiene por qué serlo, colocándose en la disyuntiva de obedecerle, para satisfacerlo, o ejercer el mandato de las mayorías que elegirán a un presidente y no a su delegado. Si ganara ¿Cuál de los dos roles escogería? La democracia es un sistema de reglas e instituciones y no de alguna persona en particular. En eso debemos pensar el próximo domingo.

Más allá del deber ser o nuestros deseos, está la realidad de la opinión que nos dice, a través de las encuestas, lo que puede ocurrir. La mayoría de ellas (Gallup, Datexco, Polimétrica), coinciden en dos cosas: 1) la decisión será muy ajustada y 2) La tendencia en la intención de voto se revirtió a favor de Santos mientras que Zuluaga dejó de crecer, lo que nos hace pensar que si el Liberalismo de la Costa sale a votar y se mantiene el empate en Bogotá, que revelaron las más recientes mediciones, Santos será elegido nuevamente.

 

@herejesyluis

 

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