Por: Hernán González Rodríguez

¿Paz con tolerancia del narcotráfico?

El Centro Democrático y un número creciente de colombianos tememos una paz precipitada, sin que se corrijan los errores ya pactados, o sea, mal negociada, la cual no pasaría de ser una tregua efímera, en especial, por culpa de su tolerancia o connivencia con el narcotráfico.

Considera inadmisible el Centro Democrático la propuesta del Gobierno orientada a “convertir el narcotráfico en delito político para garantizar la impunidad de los perpetradores”. Es irracional la idea de concederles a los cabecillas de las Farc el “Congreso por cárcel”, como pena alternativa. A continuación otros ejemplos de tolerancia o connivencia.

El presidente, Juan Manuel Santos nunca ha estado de acuerdo con la forma como se combate hoy el narcotráfico, prefiere su legalización y la ha propuesto en los foros internacionales donde ha participado, buscando aliados, porque bien sabe que no puede legalizarla sin el apoyo de la comunidad internacional.

Demostraciones de esta realidad: El rechazo del presidente Santos a las bases militares que los Estados Unidos proyectaban utilizar en Colombia para la vigilancia de nuestros cielos. La no reconstrucción desde 2012 del radar de la Aeronáutica Civil que estaba localizado en el cerro Santa Ana para vigilar el ingreso de vuelos con armas y drogas en el suroccidente del país. La prohibición de bombardear los campamentos de las Farc fue un error monumental de Santos como lo demostró el vil asesinato de los 11 soldados profesionales en la vereda La Esperanza, en el departamento del Cauca.

En el punto tercero de los acuerdos de La Habana se convino que la lucha contra el narcotráfico la adelantarán en forma conjunta el Gobierno y las Farc, por medio de los programas para la Sustitución de Cultivos Ilícitos y Desarrollo Alternativo. Nada existe más absurdo e ineficaz.

Porque de acuerdo con los anuncios del plenipotenciario en las negociaciones, Sergio Jaramillo, en las zonas de reserva campesina se tolerará la siembra de coca por tiempo indefinido, no se fumigará ni se erradicarán los cultivos, salvo que los campesinos acepten la sustitución de ellos. En el Catatumbo y en el Cauca, las Farc les aconsejan a los campesinos abandonar sus cultivos tradicionales para poder recibir los subsidios del Gobierno, condicionados solo para quienes siembren coca. Las Farc exigen controlar y verificar las zonas de reserva campesina.

Con razón se espera que el narcotráfico siga siendo el combustible de todas las guerras futuras. Porque insisto, mientras se tolere este en la firma de una paz precipitada y mal negociada, la paz del presidente Santos no pasará de ser una tregua efímera.  

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