Por: Mario Fernando Prado

¿Paz para el Cauca?

LUEGO DEL CARRO BOMBA DE ANtier en Jambaló la esperada respuesta —demorada por demás— del Gobierno nacional a la barbarie terrorista que padece el Departamento del Cauca de instalar un Batallón de Alta Montaña entre Pitayó y Tacueyó ha sido bien y mal recibida.

Bien por los martirizados pobladores de esta región de nuestra geografía que ha pagado con sangre la escalada narcoguerrillera asentada en sus montañas amén de los municipios nortecaucanos, y mal por la subversión asesina y secuestradora a la que le pondrán el tatequieto.

Minas antipersona, voladuras canallas, desplazamientos miserables y todo lo peor de la demencial condición humana han soportado con estoicismo estos compatriotas entre los que están además campesinos e indígenas.

Esta iniciativa, cuya viabilidad la dio el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez como parte de su proyecto de Seguridad Democrática y que la ha abanderado el gobernador González Mosquera, tardará siete meses en implementarse. Se trata de una urgente e inaplazable necesidad pedida a gritos por todas los estamentos caucanos que no ven el porqué de la demora.

Ciento ochenta hombres al mando de un general del Ejercito se darán a la tarea de responder, enfrentar y combatir los permanentes hostigamientos de los grupos ilegales —Farc en mayoría— que volvieron inviable el sector.

Golpe tras golpe padecen estas poblaciones cuyos habitantes están optando por abandonar sus parcelas e ingresar a las filas del desempleo, la miseria, la delincuencia y la corrupción.

Con este nuevo batallón son dos los que entrarían a operar en el Cauca en una labor pacificadora tal como ha sucedido en otras regiones en donde la presencia militar ha traído la tranquilidad y la prosperidad que reclaman quienes han sufrido en carne propia las acciones de las Farc y otros grupos irregulares.

Ojalá que se cumpla con la agenda prometida para que sea realidad este compromiso y antes de los 210 días esté listo el Batallón que bien podría llevar el nombre del general Gerardo Ayerbe Chaux, eximio militar recientemente fallecido y uno de los más preclaros exponentes de la disciplina castrense en nuestro país.

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